“ ¿Para qué sirve?”; “Hoy sin inglés no vas a ningún lado”; En Argentina deberíamos saber portugués para tener mayor relación con nuestro vecino Brasil”, etc. etc. Èstas son algunas de las frases comunes que escuchamos a diario entre quienes nos dedicamos a enseñar esta bella lengua. Y no las discuto, son razonables y muchas veces bien justificadas.
Pero, por qué estudiar italiano? …
Porque es la lengua que proviene de la cuna de nuestra cultura, nada menos que Roma y su imperio, del latín deriva el italiano.
Porque es la lengua más exportada después del español, la gran masa de población que Italia expulsó al mundo provoca que haya en todos los continentes colonias de inmigrantes que conservan y trasmiten la lengua.
Porque es la lengua de nuestros abuelos y todavía conservamos esa nostalgia de nuestros antepasados o conservamos familia con la cual aún podemos comunicarnos. Porque, por muchos motivos personales, decidimos tener la ciudadanía italiana y es casi un deber por lo menos conocer el idioma del país del cual se la adquiere.
Porque Italia es la vanguardia de la moda, la gastronomía, los vinos, la ciencia, la tecnología, la industria en muchos campos y qué mejor estudiar primero su lengua para luego ir a sus prestigiosas universidades a capacitarnos o perfeccionarnos.
Todas respuestas nobles y bien pensadas, lógicas y razonables, pero también hay respuestas que vienen del corazón…
Porque es una lengua dulce y sensual, es la lengua de la risa y la alegría, de la buena charla, de la política, la literatura y de las recetas de nuestras abuelas.
Porque es una lengua que enamora y canta, “la lingua del bel canto!”.
Porque una vez que la conociste se convierte en tu amante y te aseguro no la dejás más.