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Año 9
Nº 111
SEPTIEMBRE| 2011

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Mozo, "Por favor, un café..."

No hay nada peor que no, nos escuchen. Digo esto a causa de  los años vividos, cansado de ver y tolerar a personas, que en realidad no cumplen con sus tareas como debería ocurrir.
    Encontrar un bar en donde nos refugiamos por un rato, es un habito de muchos Argentinos, sentarnos a tomar un clásico café, para hacer un alto en nuestra actividad,  paseo  o solamente sentarse, para saborear ese rico brebaje y oler su agradable aroma
.Hoy, con nostalgia evoco aquellos tiempos, cuando le pedíamos al mozo de turno  "Por favor, un café...”.Con esas dos palabras eran suficientes, a veces ni siquiera había que pronunciarlas: con solo levantar el pulgar y el dedo índice haciendo el gesto universal de un “café chico” con nuestra mano derecha.
     Hoy todo es muy distinto. Los tradicionales mozos, los profesionales, que con la maravillosa memoria eran capaces de atender varias mesas a la vez y sin ninguna equivocación, que lejos estamos de todo eso.  
    Sucede, que llevo un estigma con la mayoría de los mozos de bares, confiterías, restaurantes, etc. Les cuento, como suceden las cosas, resulta que fuimos con Eduardo, un amigo,  a tomar café, como es nuestra costumbre y conversar los temas de nuestras actividades. Pedimos dos café chicos, uno cortado, y dos medialunas. No hay ninguna ciencia especial, para entender el pedido que hicimos, ahí  está la cuestión, el mozo, o la moza de turno, se aparece con la bandeja con dos jarritas americanas con café y las medialunas. Le hago notar que el pedido no era ese, sino, que deberían ser dos pocillos chicos, la respuesta del mozo es, la cara que pone porque le estas haciendo notar que no trajo lo correcto. Pero… no solo esto, hay veces que te dicen, -perooo, si sale igual que el chico. No importa el costo, yo no quiero tomar más que la del pocillo chico. Pero ojo, que cuando hago el pedido, además le hago el clásico gesto universal  de juntar los dedos  pulgar y el índice, dejando un centímetro de separación entre ambos (indicando que lo que queremos es chico).
    Me ha ocurrido en cualquier lugar donde haya ido, Capital, Puerto Madero, gran Buenos Aires, Mar del Plata, Córdoba etc.

   Días atrás, en Capital sobre Av. Santa Fe, en un comercio que suelo trabajar en mi actividad de vidrierista, siempre a media mañana hacemos un pedido al bar. La encargada del negocio que pide por teléfono, la  escucho como realiza el pedido, me mandas tres cafés con leche con medialunas y un cortado chiquito,¡Oh! Sorpresa, cuándo  llega el pedido, perfecto con los café con leche, salvo que cuando voy a agarrar mi pocillo, tiene menos de la mitad de “café” y no tenia leche, o sea casi, vacía la tacita, Muy risueñamente le pregunto a la moza, (a manera de chiste) si, se lo había tomado por el camino. Me contesta, que eso era un cortado chico, porque era menos de la mitad del contenido. Por supuesto que no lo recibí, ni iba a pagar los $ 9 pesos .Pero, ¿yo me pregunto? .Esto, me pasa casi en todos lados, los empleados ¿no escuchan?, ¿no saben trabajar?, ¿no les enseñan?, ¿no son profesionales acaso? No se que más pensar de la falta de respeto por los clientes. Y como añoro, cuando el mozo se acercaba  a la mesa –Si señor, buenos  días  que se va a servir. ¿Que tiempos, no?

Roberto Jorge Vicchio..

Lomas y su Gente.




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