Los caminos entonces eran intransitables, solamente el jinete, las diligencias y carretas atravesaban periódicamente el polvoriento camino que unía la Capital con Chascomus. Casi nada de caseríos, puro campo y el grito de los troperos o postillones arriando algún ganado. Ahí, en esté camino de las diligencias o de las mensajerias, allá 1940, ya se erguía esta casona en el medio de la nada. Sus anchas paredes y los ventanales con rejas coloniales, salpicadas por el barro los días de lluvia, por los carretones o los chasquis en su urgencia de llegar a destino con los mensajes. A lo alto, un atalaya, útil en las antiguas estancias en la que se divisaba el horizonte a lo lejos con gran amplitud.
Atravesar el amplio zaguán, nos transporta al pasado colonial, sus paredes llenas de recuerdos nos evocan el paso del tiempo, el aljibe en el centro del patio de baldosones (hoy ya no existen). Patio cubierto por una añeja glicina con troncos que se trenzan en sus viejas paredes, como queriendo abrazarlas para no dejarlas escapar. Habitaciones, con altos techos y ventanales de rejas frente al patio, además rodeados de plantas.
Vieja casona que encierra leyendas y muchos recuerdos de un tiempo pasado que aun perduran a pesar de más de cien años, de épocas lejanas, cuando ocupaban esta casona una familia de Lomas. Luego con la llegada del ferrocarril Sud, por 1865, los empleados ingleses ocuparon esta vieja casona comprada por esta empresa.
Así llegamos al 18 de setiembre de 1938 año en que por iniciativa de este ejemplar hombre, don, Emilio Barriola, quien fundara esta queridísima Institución, hoy conocida por todos los que vivimos en esta ciudad y más allá también, como la Biblioteca, Juan Gutiérrez y su Escuela de Puertas abiertas. Desde entonces pasó mucho tiempo, 73 años aportando a la cultura de Lomas de Zamora. Por sus salones han pasado y enriquecido con su presencia figuras notables que enorgullecen a esta Institución, en una rica gama de expresiones. Personalidades de la ciencia, arte, y de las letras: florecen nombres como los de: Vicente Forte; José Luis Romero; Julio Payro; Ángel Battisteza; Pedro Miguel Obligado; Ernesto Sábato; José Luis Lanuzza; Jorge Luis Borges y muchos otros. También debemos mencionar hombres de Lomas: Héctor Feuillant; Mario Rabolini; Carlos Nicora.
Atrás quedaron los polvorientos caminos y el barro que salpicaba el frente de esta vieja casona que hoy se brinda a la comunidad en su sala de lectura, una importante cantidad de libros de aproximadamente 25 mil ejemplares, un amplio y modesto salón, en donde se realizan actos y ciclos culturales. Además el valor humano que esta al frente de esta institución, La Biblioteca Gutiérrez para todos nosotros, los lomenses. |