En estos días observé en la parte trasera de un camión, una frase que me llamó la atención: "tu envidia es la fuerza de mi progreso"...y obviamente me llamó a la reflexión. Que cruel es la envidia. Tanto para el que tiene ese sentimiento como para el que la inspira. Por envidia la gente se vuelve terriblemente desagradable, se desencaja y vive para pensar en lo que no posee, sin ver lo mucho que sí tiene. Pienso que es una cuestión de actitud frente a la vida: mirar la paja en el ojo ajeno, enroscarse y revolcarse en un sentimiento de inferioridad...es difícil diferenciar a mi entender lo que es la llamada "envidia sana" de la destructiva...quien mide la intensidad de la envidia??? Algún artefacto???...sigue siendo un sentimiento negativo, destructivo, y empobrece a la persona que la siente...Y como bien lo dice la frase que leí, es una fuerza, una energía negativa que angustia a quien la siente, porque quiere desesperadamente lo que tiene el otro, pero también al receptor de tan tremendo sentimiento, tan poco sano, en cualquiera de sus variantes: la "sana" y la que no se confiesa, pero que se evidencia en los ojos de quien la siente, a veces provocando cierto escalofrío. Cosas de nosotros, los humanos..."La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual" (Miguel de Unamuno)