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Año 6
Nº 75
Septiembre | 2008

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Los chicos de esta zoociedad.


Hace un par de años, en la puerta de mi negocio, unos chicos que salían del colegio que se encuentra en la misma cuadra, empezaron a incendiar algunos papeles que recogieron por ahí. Mi primo y socio en aquel entonces, un hombre de 58 años y con una mentalidad muy alejada de lo que significa la educación del nuevo siglo XXI, solicitó a estos adolescentes que dejaran de realizar dichos actos vandálicos. Los chicos reaccionaron insultándolo y siguieron con su diversión. Dejalos, le dije, ya se van a cansar. La cosa no quedó ahí. Al día siguiente se presentaron en la puerta del negocio los supuestos padres de uno de los chicos para increparle a mi primo el hecho de haber retado a su hijo. Le pidieron que se acerque hasta la puerta del local para luego lanzarle innumerable cantidad de improperios. La madre cacareaba como una gallina mientras el padre metía un grito cada vez que ella paraba para tomar aire. El grupo IL DIVO era un poroto al lado de estos dos. A la legua se notaba que ella era la directora de la orquesta, y el marido, un pobre pusilánime pollerudo, incapaz de poner a un pendejo en su lugar, el cual, a pocos metros del lugar, se regodeaba a lo grande con esta situación. Gritaron y gritaron en la puerta, hasta que yo me cansé y cuando terminé de atender a un cliente que se encontraba en el lugar me acerqué hasta la puerta para ponerle fin a tanta demostración de imbecilidad.  No tengo mucha paciencia para estas cosas. En realidad debo reconocer que no tengo paciencia para nada. Quizás por eso sigo soltero. Observando los noticieros de la actualidad, me doy cuenta que lo acontecido con esta pareja es fiel reflejo de lo que aparentemente sucede en el resto de las casas, o al menos, en un gran porcentaje de ellas. Parecería ser que cuanto más jóvenes son los padres, la falta de educación se incrementa aún más. ¿O el tema pasará por otro lado? ¿Qué pasa con los padres que no pueden poner en su lugar a un adolescente recién salido de la cuna? ¿Como puede ser que un alumno le pegue a un profesor y luego aparezca como la víctima de la película? ¿Como puede ser que cuando un maestro reta a un alumno, al día siguiente se tenga que comer una situación similar a la que relaté al principio? Hijos maleducados y padres encolerizados con la persona equivocada. ¿Será que no tienen otra forma de descargar la bronca por otras cuestiones que los paralizan y que no pueden o no saben resolver? ¿Será que piensan que porque pagan una cuota exuberante en el colegio entonces la responsabilidad de educar a sus hijos ya no depende de ellos? ¿O será que le gritan a cualquiera porque no se animan a poner en su lugar a sus hijos por miedo a que ya no los quieran? ¿Tendrán miedo que cuando lleguen a viejos, los hijos le hagan lo mismo que ellos le hicieron a sus padres? Bueno, sea por lo que sea es algo para prestar atención y quizás los colegios debieran brindar un servicio de apoyo psicológico para padres de hijos psicoloquitos.  Los chicos no son loquitos por naturaleza. A veces tienen problemas y no saben como resolverlos y al no obtener la contención o el afecto necesarios dentro del hogar tal vez lo manifiesten con actos vandálicos fuera de la casa como medio para llamar la atención de sus padres y que de otra forma no consiguen. Otros simplemente quizás actúen por imitación o para no quedar como la oveja negra del grupo para el caso de que hubieran decidido portarse bien. 
¿Qué puede ganar un padre al mostrarle al hijo de que es capaz de gritarle o pegarle a alguien? Si piensan que con eso le demuestran que son superhéroes, están muy alejados de la realidad. Un hijo tonto puede pensar eso. Un hijo inteligente sólo puede pensar que por desgracia le tocó un padre loco. Cuando un chico hace algo que no está bien, algo que es malo, lo sabe y en principio sólo piensa en la forma de zafar mejor de esta situación. Se le ocurren miles de excusas para decirle al padre apenas este se entere de las travesuras realizadas. Al menos en mi época era así.
Seguramente ahora es distinto.
Quizás, al llegar el padre de su trabajo, el hijo lo espere con un porro en la boca y entredientes le diga……..
-Hoy le pegué una trompada al profesor de historia porque me dijo que si no estudiaba me iba a reprobar y a la de matemática le tiré un tizazo en el medio de la frente cuando me retó por tener los pies arriba del pupitre. Ah! Y esta nota la mandó el director, me suspendió por una semana.
- Ah, no!!! ¿Eh? ¿Escuchaste querida? Mañana mismo vamos a hablar con ese mal nacido, ¿Quién se cree que es? Si no fuera por nosotros, ese colegio ni existe!! Faltaba más!!
Seguramente no todos los padres son así, pero que los hay……los hay, y por desgracia, son muchos.

Saludos cordiales,                
Rafael Ablin


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