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Año 9
Nº 112
OCTUBRE| 2011

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MADE IN HULA HULA

Los otros días tuve que llevar el auto al mecánico porque consumía mucho combustible y luego de revisarlo me dijo que había que hacerle una afinación. Y bueno, lógico, después de algunos años de uso, siempre hay que repararle algo.
Lo dejé en el taller para que procedieran con el arreglo. Horas más tarde, el mecánico se comunicó conmigo para informarme que el inyector estaba destruido. Y…¿Cuál es el inconveniente? Le dije. Se cambia y listo.

  • Ah, pero no es tan fácil, argumentó. El tema es que el original sale alrededor de mil pesos, pero también se consigue uno importado de China que sale cuatro veces menos.
  • Pero, ¿Funciona bien? ¿Dura tanto como el original?
  • Y, supongo que sí, habría que probarlo.

Si fuera millonario, le hubiera dicho que ponga directamente el original, pero como no lo soy ni estoy en vísperas de serlo, le dije que probara el otro. Total, si funcionaba, me ahorraba unos pesitos y si no, bueno, terminaría colocándole el original.
La cuestión que un rato después, recibo otro llamado telefónico, ahora directamente del especialista en afinación que trabaja en dicho taller, para comunicarme que el repuesto Chino o trucho o como quieran llamarle, no funciona. Que el auto arranca, tose y se para, que el inyector tira nafta para todos lados menos para donde se la necesita.

  • ¿Arranca y tose? ¿Cómo es eso? ¿Tira chorros para todos lados? ¿No será la próstata?
  • No sólo tose. A veces también estornuda. De cada cien de estos pitufos, con suerte anda uno. 
  • Bueno, no me jodas, sacá esa porquería y ponele el original.
  • Ta bien, pero vas a tener que esperar hasta mañana porque como es caro, el proveedor no lo tiene en stock y hay que encargarlo.

Uf, pensé, treinta cuadras caminando bajo la lluvia con el perro. Por suerte un amigo, Javier, justo vino a visitarme y con la mejor de las ondas,  insistió en alcanzarme hasta mi casa con su auto. Mi perro y yo, eternamente agradecidos. A veces, cuando te encontrás con gente así, te da por pensar que no todo está perdido.
Continuando con el relato, al día siguiente fui a retirar el auto apenas me avisaron que estaba listo. Quedó bárbaro, el mecánico y el afinador, hicieron un buen trabajo. La sorpresa fue cuando me dijeron que aparte del costo de los repuestos y de la mano de obra, también me tenía que hacer cargo del repuesto que no funcionó porque el proveedor oficial de la marca no quería reintegrarle el dinero. Le dijo al mecánico que iba a mandar de vuelta el repuesto a la fábrica (¿A Hula Hula??) para que comprobaran su funcionamiento y si no estaba en condiciones le enviarían otro. (¿Otra porquería de esasss????). Bueno, no me gusta discutir, así que acepté pagar el trucho, siempre y cuando el importe del mismo quedara a cuenta de una próxima reparación, a partir del momento en que el proveedor le reintegrara un repuesto en condiciones, (Cosa que dudo, me refiero a que “esté en condiciones”) o el dinero del mismo.
Ahora, yo me pregunto, ¿Quién será el verdadero culpable de esta situación? ¿El fabricante que lo hace y lo exporta sabiendo que no sirve para nada? ¿El que lo importa en nuestro país? ¿El mayorista que lo distribuye? ¿El que lo compra para realizar un trabajo? ¿El que encarga ese trabajo? No es fácil ¿Eh?
También me da por preguntarme, ¿Acaso en los países del primer mundo dejan entrar estas porquerías? No lo sé, pero intuyo que no. Porque es deber de una Nación cuidar a sus ciudadanos.
Para que un producto pueda ser importado, primero debe pasar por un control de calidad, pero ¿Quién es el encargado de realizar este control cuando el noventa por ciento de cierto producto no cumple con las normas necesarias y suficientes como para ser aprobado? ¿Quién es el que permite su ingreso? Si vamos a crecer como país, crezcamos en serio. ¿Vamos para adelante? Bueno, lo apoyo, pero vamos con todo.
Si un padre ve que alguien se acerca a su hijo inocente para hacerle el cuento del tío, no creo que se quede de brazos cruzados sólo para que su pequeño aprenda la lección. No. Usted, como padre, va a salvar a su hijo de esa situación y le va a explicar que no toda la gente es buena y que no todos tienen las mejores intenciones cuando se acercan a ofrecernos algo.
Resumiendo, vivimos un presente donde de antemano sabemos que si compramos un producto eléctrico o electrónico, tal vez nos encontremos con que de entrada ya no funciona o que deja de hacerlo en poco tiempo. Así tenemos la casa llena de adornos, planchas, estufas, radios, televisores, lámparas, y boludeces de todo tipo que nos resistimos a tirar porque aunque baratas, en su momento, las tuvimos que pagar. Al menos esperamos que el botellero nos dé unas monedas a cambio.
Si Vivín Pillín, en el otro extremo del mundo osa fabricar artículos de juguete aduciendo que son de verdad, pues de este lado se debe encontrar con un muro vigilado tal vez por, ya sé, ¿Que tal Súperman?, ¿eh? Tiene vista de rayos X y no se le escapa nada.
¿Y luego qué? Pues nada, hombre, les mandamos todo el contingente de vuelta para que se lo metan en el upite y con el flete a cargo de ellos hasta que hagan las cosas como corresponde. No ignoro que es un gran negocio comprar barato, vender barato y que dure lo que dure. Total, no todo el mundo reclama y los números cierran bien. Pero no es honesto y supongo que este no es el ejemplo que queremos dejar como legado a nuestros descendientes. Sería honesto si el producto tuviera un cartel que dijera, “Esto es una porquería y la decisión de comprarlo queda bajo su exclusiva responsabilidad”
“El fumar es perjudicial para la salud” Claro, pero no alcanza este cartelito para sentir que alguien se preocupa por su persona.
Por otro lado, estoy seguro que acá se pueden poner en marcha cientos de industrias donde se podrían fabricar esos productos con una calidad muy superior a lo que estamos acostumbrados a ver y que por otro lado dicho proceso también acarrearía la creación de miles de puestos de trabajo.
Sí, ya sé, un bajón, habría que laburar. Acostarse temprano, levantarse temprano, dejar la birra de lado, los excesos, una vida más sana, ¡Qué cagada! ¡No vamos a tener quién nos limpie el vidrio del auto en los semáforos! ¡Estarían todos laburando! Para colmo, todos los programas cholulos que anulan nuestras neuronas a altas horas de la noche empezarían a perder rating, se deberían transmitir fuera del horario de protección al menor y los chicos estarían en peligro de presenciar las clases de dignidad que los mismos profesan. Llame Yá!! No importa si usted es hombre o mujer!! Muestre su tujes, muestre sus lolas recién hechas, muestre como maltrata a sus semejantes, grite, insulte, arañe, rasguñe, frótese en un caño!
Sí!! ¡Aprenda a perder su dignidad en cinco minutos! ¡Garantizado!
 Seguramente, quienes nos dirigen, no están al tanto de esta situación porque de seguro se están ocupando de cosas muchísimo más importantes que toda esta sarta de boludeces que acabo de describir.
Pero bueno, ahora ya lo saben. Es así. Lo dejo en sus manos.

Ahor me despid uy me cach neste tecldo de mrda messse travb´´o ota vez, Made in Hula Hula, q´`lo`paió crajo!! ¨ : )

Saludos cordiales,
Rafael.  


Lomas y su Gente


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