Hace unos días, mi amigo Jorge, pasó por mi negocio para saludarme, en momentos en que yo estaba pensando en lo que iría a escribir en esta sección de la revista.
¿Y qué vas a escribir? Me preguntó, tratá de que no sean pálidas.
- ¿Cómo sería eso?
- Escribí algo con buena onda.
- A ver, dame letra, le dije.
- Y, no sé. Escribí acerca del amor, las flores, la primavera, los pajaritos.
- Justo en esos temas, soy un ignorante o un desmemoriado, le contesté.
Debo reconocer, que hasta hace unos pocos años atrás, me dedicaba a escribir canciones de amor y otras vicisitudes. En épocas lejanas, las mujeres soñaban con encontrar a su príncipe azul y los hombres, con ser los héroes capaces de conquistar el corazón de aquellas. Con el paso del tiempo y la aparición en la TV de programas extremadamente cholulos, la cosa se tergiversó un poco. Programas y noticieros donde muestran que ya no hace falta convertirse en héroe para atraer el amor. Basta con un balde de cerveza, tinto y coca, para que una mina se te regale. Los mayores sabemos que si bien, parecería que esto lo hace todo el mundo, en realidad la cosa no es tan así. Seguramente, los descarrilados no lleguen a sumar ni el diez por ciento de la población, pero como en ningún programa ni noticiero te van a mostrar como viven los sanos, entonces esto genera confusión, principalmente en los jóvenes. Por ello, hoy vas a encontrar descarrilados, dentro de toda la variedad de clases sociales que existen. Desde los más pobres hasta los más ricos. Ergo, ayuda bastante al descalabro juvenil, la ausencia de contención por parte de los padres, la falta de afecto y su presencia.
Querido Jorge, le dije. Me encantaría escribir acerca del amor y otras cosas, pero te juro que me falta inspiración. Igual, escriba lo que escriba, la crítica siempre va a estar, para bien o para mal. A algunos les va a gustar y a otros no. Qué vamos a hacer, somos unos disconformes. El flaco quiere estar gordo, el gordo quiere estar flaco, el enfermo quiere estar sano, el sano quiere estar enfermo, el soltero quiere estar casado, el casado quiere estar muerto,… J, etcétera.
Me gustaría escribir sólo choluladas y tomarme la vida en solfa, pero no estoy a la altura.
Veo un accidente en la calle y que la ambulancia llega dos horas después. Podría haber llegado en cinco minutos, pero no lo hizo. Veo que en este país se trabaja el doble de tiempo, para ganar la mitad de lo que ganarías estando otro. Que una casa que hace diez años atrás costaba veinte mil dólares hoy cuesta diez veces más. Que los aumentos en los precios de los productos es inversamente proporcional al aumento de los sueldos o del trabajo. Que pagamos el doble de precio por los servicios en relación a otros países donde la gente gana el doble de sueldo. Que no tenemos ni la más remota idea de quién maneja la balanza comercial, ni si el encargado de controlar los precios vive en este país.
De todos modos, a veces es difícil escribir con razón. Hay cosas que están a la vista pero sin embargo nadie las ve. Hay muchas otras que sólo existen en la imaginación pero sentimos que son reales.
Cierta vez, se realizó un concurso para ver quién se parecía e imitaba mejor a Charles Chaplin. El mismo Charles se presentó a la competencia…. y …..¡¡Salió tercero!!
Así es la vida.
Bueno, no pude escribir acerca del amor como me lo sugirió Jorge, pero al menos, no me extendí demasiado con la supuesta mala onda. |