EL BARRIO DEL TROPEZON.
En la década del 20 ya estaba en Lomas de Zamora en una casa de la calle Paso 1169, casi pegada al legendario almacén “El Tropezón” y al club del mismo nombre que tenia su entrada por la calle Tucumán y que cayeran bajo la irremisible piqueta a fines del año 1960.
Fue payador, autor teatral, cuentista , poeta gauchesco , novelista , y su aporte a la canción popular está reflejada con su fibra lunfardistica en piezas como “De culata”, “Mortadela”,”Cana”,”Echále Bufach al catre”,”Ayes del corazón” y “El taita”, esta ultima en colaboración con Alfredo Eusebio Gobbi, padre del conocido compositor y director de orquesta que llevaba su mismo nombre.
Como periodista trabajo en la redacción de “Caras y Caretas”, “El alma que canta”, “El canta claro”, “T.V.O”, “La canción moderna” y otras publicaciones ya desaparecidas .En el diario “Critica” fue cronista policial en el año 1922, puesto que ocupó –extrañamente –por haber triunfado en un certamen poético nacional organizado por dicho vespertino.
Viviendo siempre en Lomas de Zamora, ahora en la calle Carlos Croce y Pereyra Lucena, dirige la revista “La Estrella”, los periódicos “L pampa argentina”, “El fogón argentino” y el glosario “Aurora Cívica” presumiblemente dedicado a Hipólito Yrigoyen que siempre guardó un gran afecto a los payadores gauchescos .En Tandil, donde vivió algún tiempo, estuvo al frente de la revista “Brisas tandilenses” y además en “La voz del pueblo” de Monte Grande.
LOS PERROS VAGABUNDOS.
Muchos seudónimos utilizó Silverio Manco en su nutrida producción literaria como el de “Chingolo” , apodo éste que tenia desde pequeño,”Cacique Viejo”, “Candelario Espumiya” ,”Mirlo Blanco”, “Cachirulo”, “Fierro Chifle”, “Alma nativa” y “Madre selva” ,sobrenombres éstos que como es fácil notar trasuntaban su amor terruño y el incuestionable fervor que tuvo siempre por las expresiones camperas y ciudadanas de su país.
Si a esto sumamos que escribió libros de la trascendencia de “Los vagabundos”, -acaso su obra mejor lograda –que mereció dos ediciones de la Editorial Claridad; “Tiento”, “Contrapunto nacional”, “La pulpería de la paloma”, “Los montoneros”, “La muerte de un héroe”, y “El rastreador”; estamos determinando que Manco fue uno de los más fecundos e inspirados defensores del sentimiento popular y de sus tradiciones.
CALANDRAIA Y ZORZALES.
Aun aceptando la importancia de su intelecto y pródiga tarea, no se puede dejar de reconocer que las mayor parte de la notoriedad y nombradía que alcanzó se debió principalmente a la autoria de libretos y guiones radioteatrales para el conjunto “Calandrias y zorzales” que forjara junto a Pancho Staffa y que actuaba por Radio del Pueblo, una de las emisoras más preciso aclarar que por esos tiempos la radiofonía era el único medio de difusión masivo existente.
Dos rasgos destacados pueden delinearse perfectamente en la obra de Silverio Manco: el primero, su asombrosa fecundidad que le permitió trabajar ininterrumpidamente y en forma intensa durante más de cincuenta años e incursionado en todas las facetas literarias. Su otro atributo: la inmensa pasión por las auténticas tradiciones de su tierra que se vio fielmente reflejada en su vasta producción artística.
POR SIEMPRE EL RECUERDO.
Tal vez su innumerable y enjundiosa labor intelectual no se eternice en el tiempo por su extremada sencillez y humildad, pero lo que se puede afirmar sin temor a equívocos es que nadie como él se interiorizó tanto del ser nacional y sus glorias, ni tampoco nadie caló tan hondo en la sensibilidad popular.
Sus últimos momentos los vivió en Claypole, en casa de uno de sus hijos .Había nacido en el porteñísimo Pasaje Carabelas el 13 de julio de 1888 y falleció el 27 de diciembre de 1964,*.
Muchos homenajes se le tributaron a don Silverio Manco después de su muerte .Ala biblioteca más importante y a una calle de la localidad donde falleció se le impuso su nombre.
Idéntico reconocimiento le brindo Lomas de Zamora, ciudad en la que vivió la mayor parte de su vida, don de formo una familia –es padre del conocido periodista y escritor Juan José Manco -: y el lugar en que seguramente han quedado sus mayores recuerdos y afectos.
Sin embargo, lo más importante es que a pesar del tiempo trascurrido desde su desaparición física, su obra permanece inalterable en el corazón de muchos argentinos.
*Luis Legnani, amigo personal, sostiene enfáticamente que había nacido en Ceniza, un pintoresco pueblito al Sur de Italia .El lugar de nacimiento que se consigna fue suministrado al autor por su hijo, Juan José Manco. |