En un programa televisivo mostraban los otros días, como un grupo de personas de bajo nivel social montaban una mesa cerca de una estación de tren, y a continuación sacaban tres vasitos y una pelotita e invitaban a la gente a jugar. El que descubría en qué vaso estaba la pelota ganaba la apuesta. Una persona y diez cómplices estafaban a todo aquel que se acercaba a jugar. ¿Y quienes jugaban? Gente pobre, gente trabajadora, gente necesitada, gente desesperada. ¿Será la versión moderna de Robin Hood? Pensé. ¿Robarle a los pobres para dárselo a……¿A quién? A nadie. Roban para ellos. Miserables en todo sentido. Los periodistas mostraban esto y cómo la policía llegaba y estos señores salían corriendo. ¿Pero corriendo para dónde? Seguramente para otro lugar donde no hubiera periodistas ni agentes. No eran bolivianos ni peruanos ni chinos. Eran argentinos.
Cambié de canal y ahí estaba Chiche Gemblum preguntándole a la “Ritó” si alguna vez se había acostado con dos hombres a la vez. ¡Claro contestó! ¿Y te gustó? Replicó Chiche. ¿Y a vos qué te parece? Alegó ella. Puajjjjj, Chiche, cuánta cultura desperdiciada. No soy moralista, pero cuando siempre es más de lo mismo, cansa.
Cambié de canal nuevamente y estaba el cuarteto Zupay cantando “Flor de lino”, “Deshojaba flores mientras la esperaba por aquel sendero…….”
Fue un shock, me pasé de un extremo a otro. Los canales de televisión tendrían que tener un indicador en la parte inferior de la pantalla, que marcara el nivel intelectual del mismo. A su vez, en la parte superior, otro indicador con el porcentaje de gente que está mirando dicho programa, actualizado cada media hora. Digo, para que la gente tomara conciencia nomás. Aparte debería salir una vocecita diciendo, “Usted hace más de diez minutos que está viendo un programa cholulo, sus neuronas corren el riesgo de secarse”
Y ya no sólo las programaciones son de un nivel desastroso y ambiguo, también lo son las publicidades.
Busco otro canal y hay una propaganda con cinco tujes y un desodorante. El desodorante era para las axilas. Me cacho en lo subliminal.
Luego otra publicidad, con dos tujes y cuatro lolas. Esta vez lo que se vende es un auto.
Intuyo que comprando un auto y un desodorante podría tener siete tujes y cuatro lolas, así de fácil.
Paso de canal y ahí está Tinelli, primero en el ranking, pero último en intelecto. Si existiera el marcador, lo podríamos comprobar. Socorro pensé. ¿Y ésta es la televisión por la cual hace más de una semana que se está debatiendo en el Congreso?
Un debate que todavía no termino de entender. Si los medios quedan en manos de los actuales dueños ¿A nosotros nos va a ir mejor? Y si pasan a manos del estado, ¿Acaso a nosotros nos va a ir peor? Posiblemente el debate sea por plata, como siempre. Plata que de una forma o de otra no va a ser ni para vos ni para mí. Ojalá sirva para mejorar algo en el país. Por otro lado, en las calles ya se armó un debate generalizado al respecto. Hay un montón de gente que está de acuerdo otro montón que no y un gran sector, los renegados de siempre alegando “No sé de qué se trata pero….. ¡Me opongo! ¡Ostias!”.
Si se estuviera tratando este tema hace cuarenta años atrás, quizás oponerse tendría sentido. Pero hoy existe el Cyberespacio y con ello ¿Quién deja de estar informado? Podés leer el diario que quieras, de cualquier parte del mundo, tan sólo apretando un botón. Más allá de todo, sabemos que los medios a veces mienten, de acuerdo a su ideología. Muy pocos son imparciales. Queda en cada uno de nosotros optar por los más serios y responsables. No sé si esta ley va a ser para bien o para mal. Sólo el tiempo podrá disiparnos esta duda.
Recuerdo allá por el 2001, cacerolazo de por medio, cuando gritábamos “Que se vayan todos”, hasta que un día un amigo me dijo ¿De dónde te creés que salen los políticos? Y me quedé callado.
Y si, es una sociedad extraña la nuestra. Los que estafan con vasitos y pelotitas no son políticos.
Y fijate vos, que más allá de que se apruebe o no esta tan discutida ley de medios, pase lo que pase, estoy seguro que no va a ser tan grave como para quitarnos el sueño. En Argentina se está dando otra cosa. Hoy la palabra no vale nada. Y cuando digo nada es Nada. Tenés que cuidarte no sólo de que no te robe el asaltante, si no que tampoco te time el comerciante, o un colega, o un empleado o un cliente, incluso algún conocido de años, alguno que supusiste amigo o hasta quizás incluso algún familiar. No es posible tampoco vivir desconfiando de todo el mundo, y resulta penoso llevar sobre nuestros hombros el peso de una cautela desmedida durante las 24 Hs. del día. Pero así estamos. Y te puedo asegurar que cuando es un semejante el que te roba o te tima, un conciudadano cualquiera, un vecino, entonces vos, no pegás un ojo en toda la noche.
Mordés la almohada y lo digerís como podés, sedante de por medio. Y esta sociedad no la fabricó este gobierno.
De todas formas, si hay algo que es seguro, es que hay temas mucho más importantes y urgentes que este, como para tratar en el Congreso y sin embargo, no se tocan.
Viene de años. Tantos como los del tango que estoy escuchando ahora……
“Vos que tenés labia, contame una historia, metele con todo no te hagas rogar
Frename este absurdo girar en la noria, moliendo una cosa que llaman verdad,
Contame una historia distinta de todas, un lindo balurdo que invite a soñar
Quitame esta mufa de verme por dentro y este olor a muerto de mi soledad.
Contame una historia, mentime al oído, la fábula dulce de un mundo querido, soñado y mejor. Abrime una puerta por donde se escape la fiebre del alma que huele a dolor.
Contame una historia vos que sos mi hermano, volcame en la curda que me haga sentir, que aunque el mundo siga yirando a los tumbos aún vale la pena jugarse y vivir”.