Pablo Podestá, en su faceta de músico, fue el autor del estilo criollo que en la obra,"La piedra del escándalo" de Martín Coronado, tocaba en la guitarra mientras cantaba aquellos versos que dicen: "Bajo el alero escarchado
encontré esta madrugada,
una palomita helada
que el viento la había extraviado."
También compuso una obra sinfónica que intituló,"Mariano Moreno", me contaba don Bastardi que una noche en el teatro Apolo, batuta en mano, la dirigió como un verdadero maestro.
Fue ejecutante de violín y violoncelo , sobre todo en este último instrumento arrancaba notas con una exactitud de pulsación solo comparable a la de un auténtico virtuoso.
Resultaría tema inagotable seguir escribiendo sobre el extraordinario artista Pablo Podestá, aún viven algunos que lo recuerdan en la obra,"Pobre payaso"en la que cubría precisamente el protagónico; en determinado momento debía ejecutar en el violoncelo, fragmentos de una ópera, y así, con su traje de lentejuelas, mientras su contrato le obligaba a entretener al público, y sabiendo que en ese momento su adúltera esposa estaba en brazos de su empresario, no hablaba su gesto, pues su harinada cara no podía trasuntar su inconmensurable dolor, hablaba su instrumento, las notas que él arrancaba decían de su enorme tragedia.
En la pintura, en una época dse receso del teatro, adquirió dos bastidores y todo lo necesario para pintar, se llegó a la rivera y pintó marinas que según decian los entendidos, no tenian nada que envidiarle a las de los pintores mas cotizados de la época. En la escultura, estando de temporada en el teatro Nuevo,(Hoy General San Martín), con la obra de Emilio Berisso,"Con las alas rotas", como en el último acto, no trabajaba, y debía quedarse hasta el final para el saludo general, una noche sentó a Eva Franco, la eminente actrís que por ese entonces era una niña, se puso a modelar su cabeza y terminó la obra en un par de dias, luego la vació en yeso,(Esa cabeza se guarda en el instituto Nacional de Estudios de Teatro), también modeló la cabeza del autor de la obra, pero una noche en que se enojó con él, la destrozó de un garrotazo.
Como unía a su gran calidad de actor su condición de acróbata, podia permitirse numerosos lujos, tal el caso por ejemplo, el del final de la obra "Tierra baja" cuando el personaje,Sebastián, caia exánime, Pablo corría al foro, llamaba a la peonada y recogiendo el cuchillo que antes había arrojado, se erguia mientras exclamaba ...¡ Mate al tigre..¡al momento que clavava con fuerza el cuchillo en el piso del escenario a pocos centímetros de la cabeza de Sebastián, y mientras el arma permanecía blandiéndose, caía el telón ante el estupor y el aplauso del público, en más de una ocasión , alguna persona sufrió un desmayo.
No quiero terminar de semblantear a Pablo Podestá sin narrar una anécdota que lo pinta tal cual era en su vida cotidiana. Lo contó una noche en un costado del escenario del teatro Cervantes, doña Eva Franco, en un trance de intervalo de la representación de la obra de Samuel Eichelbaum, "Un tal Servando Gomez". Estando en la ciudad de Santa Fé realizando una temporada de gira, un dia le dijeron que en el rio Paraná podian pescarse exelentes dorados. Invitó a un puñado de compañeros a que lo acompañasen a ir de pesca, fueron, más, como había que internarse y para ello se requería de un bote, se acercó a un botero y le pidió que le alquilara la embarcación -"No señor"¡¡contestó el botero,"Después me rompen los remos, me llenan el bote de agua y me lo traen cuando se les antoja..si es que me lo traen....¡Te lo compro¡repuso Pablo..."Ah...eso es otra cosa"..¿Cuanto querés?.."Ciento cincuenta pesos "...Aquí los tenés, y le compró el bote. Pablo comenzó a remar y se internó rio adentro, puso carnada en los anzuelos, tiraron las lineas y pasaron una hora, dos, casi tres, algunos peces se deboraban la carnada pero ninguno se tragaba el anzuelo.Entonces decidió regresar, al llegar al muelle y amarrar la embarcación, vió al botero y le dijo,:"Tomá, te lo regalo¡....¿Pero como? ¡si recien me lo acaba de comprar¡...Y para que lo quiera, le respondió llanamente Pablo, Si ni siquiera me sirve para pescar un triste dorado.
Se ha dado en decir que en el teatro sólo podía desempeñarse en obras donde era necesaria una gran fuerza física y hacer uso de esa voz que estremecía los escenarios. Nada es mas inexacto. Pablo se desempeñaba lo mismo en lo dramático como en lo cómico, en lo trágico o sentimental, bien lo dicen sus interpretaciones en "La montaña de lal brujas"; "Barranca abajo";"Malón blanco" o "Los muertos"para citar solamente algúnas de sus maravillosas creaciones. Y si bien es cierto que en muchas obras electrizaba al público con ese vozarrón tan característico en él, no es menos cierto que en esas mismas obras, cuando tenía que poner emoción, ternura, pasión y hasta infantilismo, pocos como él han sabido emplear con mas propiedad el tono bajo, el medio tono y hasta ese hilo de voz que llega al público con mas fuerza y sugestión que cualquier grito, tambien como maestro de las pausas nos dejó enseñansas inolvidables, como en ese final de "Barranca abajo"que después de un silencioso llanto junto a la cama de la "Gurisa", va a tomar agua, y mientras bebe, detiene su mirada en el horcón del rancho y en el lazo que le posibilitará su ahorcamiento,
que le ponga fin a todos sus males, nadie, ni queriéndolo imitar, podrá poner en esa pausa, mayor elocuencia.
Continuará.