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Año 9
Nº 113
NOVIEMBRE| 2011

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TIMBRE O BOCINA…
 

Hemos recibido en los últimos días, algunos mail comentándonos, sobre la editorial del mes de octubre, en la cual comentábamos al finalizar la nota, que  las siestas ya  no son más  pueblerinas y en silencio en villa Galicia.
. Pudimos comprobar, observando y oyendo quizás con más atención, una serie de contravenciones, que no solo ocurre en villa Galicia sino en todas partes del país y del mundo.      
Pareciera que no todos conocen sobre la contaminación sonora en Buenos Aires. A pesar de que todos somos victimas, aun así, los mismos que producen los ruidos molestos, en algún momento también deben descansar y ser ellos mismos, victimas de estos ruidos producido por  personas que no tienen el más mínimo respeto por el prójimo.
   Cuando, digo esto me refiero a  la infinidad de cosas que nos perturban durante el día y la noche. Cotidianamente estamos dominados por el ruido ambiental, ahora nos dificulta comunicarnos en la vía pública, y descansar como nos correspondería a todos, cosa que es imposible. Actualmente la inmensa cantidad de tráfico nos perturba, con las bocinas, y cuando las alarmas de los coches estacionados, se disparan solas a cualquier hora del día, y si es en medio de la noche aún peor, despertándonos, no dejándonos descansar como corresponde. En nuestra ciudad encontramos sonidos que nunca parecen detenerse, ni darnos descanso. Tal es así que los  bocinazos de los irresponsables que abusan del sonido en forma insistente, como si tocar de esta forma les solucionarías los problemas personales. ¿Y hasta que limites estamos dispuestos a soportar estos bocinazos y la falta de respeto por los demás?. Están los que llegan a su casa, frente al portón tocando bocinazos para que le abran y cuando entran, lo cierran estremeciendo todo, olvidándose de que hay “humanos” descansando. Y los remiseros, que por no querer salir del asiento del auto, usan la bocina como forma de "tocar timbre", Fastidiando a todo el vecindario, sea la hora que sea.
    Repasemos un poco la lista de abusos: a los que tiene por costumbre tocar la bocina, a la noche tarde, justo cuando uno quiere tener un mínimo de tranquilidad después de un complicado  día de trabajo
- aquellos delivery que en vez de levantarse a tocar el timbre del departamento, no, tocan bocinazos a cualquier hora!, o el portero en cualquier piso.
-aquellos que vienen a visitar a sus amigos y en vez de tocarles el timbre hacen lo mismo! Y cuando se van, dos o tres de la madrugada,  a los gritos como si estuvieran en la cancha de futbol. Además, cuando arrancaron el “saludo oficial” de tocar varios bocinazos para despedirse.
-los taxis y remises que en vez de estacionarse, bajar  como corresponde y tocar el timbre y esperar que bajen, al ver que el pasajero demora en salir , pierden la paciencia y comienzan con 10, 15, 20 bocinazos!
- las combis escolares que hacen lo mismo! a las 6 y media de la mañana.´, insistiendo cuando las “mamás” se quedan dormidas.
- los que dejan su auto estacionado lejos de su casa y por cualquier cosa se activa la alarma y los tenes sonando 1 hora (o 5 o mas hasta que la batería se les acaba).
  Pero, también responsabilicemos a los pasajeros que piden remis. Porque ellos, también les faltan el respeto al trabajador del volante, cuando los hacen esperar en plena madrugada varios minutos, con el peligro que hoy significa estar en la calle de madrugada a cualquier hora, hasta que se dignen a salir, como si nada.
  ¿Y porque, nosotros los que somos respetuosos con todas las normas, correspondendientes en la convivencia con el prójimo. Tan simple como respetar, tenemos que soportar estos atropellos?


¿No le parece?

Roberto Jorge Vicchio..

Lomas y su Gente.




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