Entre tantas particularidades destacables que tiene Lomas de Zamora, se puede señalar la gran cantidad de brillantes periodistas que albergó, logrando hacer de este distrito un ágora donde se conjugaron las virtudes de auténticos paladines de la prensa local y del país.
A muchos de ellos, luego de su partida definitiva, la posteridad les ha rendido parte del homenaje que se merecen, tal es así que Carlos Nicora, Luis Siciliano, Héctor Millán, Ángel Diez Caballero, han sido enaltecidos en la nomenclatura de las calles lomenses. Otros muchos aguardan aún un reconocimiento semejante.
Estos grandes cronistas de una realidad pueblerina no muy lejana tienen hoy el acompañamiento de magníficos contemporáneos que día a día nos dejan en sus estupendas notas los gajes de su capacidad creativa.
Si se tratara de nombrarlos a todos igualmente se incurriría en el riesgo de caer en imperdonables omisiones, que no por involuntarias dejarían de ser injustas; pero no se puede resistir la tentación de mencionar a quienes por su envergadura intelectual no se sabe cómo conceptuarlos dado que son eximios periodistas y potenciales escritores, éste es el caso de Raúl Abdala, Juan Luis Stoppini, Eliseo Uris Carbonell, Hugo Bento y Alberto Fortassin.
“LAS CRONICAS DE IDRUSA”
Esto que parecería tener un carácter evocativo, surge espontáneamente cuando se trata de trazar una semblanza de Jorge María Lozano, un esclarecido hombre de letras banfileño, que justamente con Dante Ardizzone –vecino y amigo –fueron redactores del desaparecido 2Tiempo Argentino” y probablemente el binomio de articulistas con más enjundia y capacidad que haya tenido la prensa argentina y que, por fatídica coincidencia , se fueron casi juntos de la vida como si quisieran seguir escribiendo , unidos, en un diario celestial.
Lozano colaboró en diversos medios gráficos y de información de la Capital y del interior. Estuvo en los diarios “La Razón”,”El Popular”, “El Día” de La Plata, y fue columnista en “Tiempo Argentino” y de “Clarín” en la sección internacionales.
Trabajó asimismo en la revista “Análisis” y llego a ser director de “Panorama” donde desarrollo una serie de notas que denominó “Las crónicas de Idrusa” con las que logró un resonante éxito trazando una interesante sátira de la actualidad política nacional.
Posiblemente la culminación de su labor intelectual esté señalada con su exitoso libro “Argentina entre el miedo y la ilusión” que publicó El Cid Editor.
GRAN AMIGO DE LA NATURALEZA.
A su calidad profesional había amalgamado este competente periodista todas las virtudes de un hombre de bien y estas cualidades se tradujeron en un infinito apego y amor a la naturaleza .Su pasión por las bellezas naturales lo convirtieron en un experto ornitólogo, que llevo su inclinación por conocer la vida de los pájaros a verter luego su erudición en amenos comentarios bibliográficos.
Como singular aporte para difundir el sistema de vida y las posibilidades de supervivencia de la especie, publicó LA “Guía de aves de America del Sur”, un minucioso catálogo ilustrado que cubrió un vacío importante en ese género.
UNA NAVIDAD AMARGA.
Experto en política internacional, Lozano se desempeño en la Agencia Noticias Argentinas, Radio Belgrano y en Canal 7 (ATC). Sus conocimientos en esa difícil temática, así como su interés por la figura del Ayatollah Khomeine, lo llevaron a trabajar como observador en el lugar de los hechos durante la guerra iraní.
Sus amigos más allegados lo encontraron a su regreso anímicamente decaído, inmerso espiritualmente en los sucesos que le toco vivir tan de cerca y sufriendo físicamente las secuelas de un misil que le afecto una arteria .Esto presumiblemente se estimaba sería circunstancial, pero poco tiempo después –un día de Navidad, cuando más duele la muerte- un derrame cerebral lo abatía irremediablemente.
El Dr. Jorge María Lozano era también abogado y había nacido el 11 de junio de 1929 en la calle Boedo 886, de Lomas de Zamora, donde vivió hasta su enlace con la docente Margarita García en el año 1955 .posteriormente, y hasta el día de su deceso, se domicilio en la calle Acevedo 954 de Banfield. Allí quedaron, recordándolo siempre, su querida esposa y sus hijos María Andrea, licenciada en Ciencias de la Educación y Javier Pablo, destacado periodista de Telenoche. |