Léonie Matthis había nacido en Troyes, una ciudad al noroeste de Francia en la región de Champagne, situada a orillas del Sena, el día 13 de mayo de 1883.se formo en los mejores centros de enseñanza de su país, perfeccionándose especialmente en la Escuela de Bellas Artes de Paris. En un viaje a España ----lugar que admiraba profundamente – conoció a francisco Villar, un pintor español que residía en nuestro país, con quien se casó constituyendo su hogar en la Argentina, mas precisamente en Llavallol, donde vivieron hasta el fin de sus días.
Artista reconocida unánimemente, tarea infatigable que la lleva a exponer en Brasil, y Perú, obteniendo múltiples premios y distinciones, fue verdaderamente conocida y proyectada a la fama cuando sus cuadros alcanzaron la portada de la Guía Telefónica. Allí se reproducen ,a partir de 1985 ,sus obras “Plaza Mayor de Buenos Aires en 1967”,”El Congreso Nacional” y en la ultima edición de 1988 una admirable “Plaza San Martin” que llevo seguramente a muchos poseedores de este ejemplar a arrancar la tapa antes de devolverlo para conservar un testimonio del arte de esta maravillosa creadora.
Sus obras más importantes se encuentran hoy en museos y colecciones particulares, otras han sido incluidas como ilustraciones por estudiosos en sus libros, tal vez sin pensar que le rendían el mejor de los homenajes.
Otros trabajos de esta artista pueden observarse nen la estación Urquiza donde con su arte inigualable reflejó en mayólicas “La batalla de Caseros” y “La entrada de Urquiza en Buenos Aires”. En la estación Plaza Italia de la Línea “D” del subterráneo capitalino puede verse “El besamanos de los caciques”, realizado en el año 1941 en tres “panneaux” de cerámica.
Léonie Matthis fue una mujer modesta, culta, querida y admirada por todos los que la conocieron y por cuanto la trataron. dejo una obra de valor incalculable que ha sido fruto no sólo de su talento y su arte ,sino muy especialmente de su hondo amor por todo lo nuestro ,porque únicamente amando mucho a este país pudo plasmar –tan maravillosamente –los grandes periodos nacionales y los infinitos paisajes de la patria .
Con ese mismo enamoramiento y la placidez que signaron sus días en la casa de Juan B Justo y German Kuhrt, en Llavallol, nos abandonó físicamente el último día de julio de 1952.