Juan: Ud. sabe ¿Qué me gustan los días lluviosos como este?
José: A lo mejor en otra vida fue sapo…
Juan: Y quien le dice…Por ahí…
José: A mi, los días así no me disgustan mayormente, mas bien diría que me incomodan.
Juan: Claro el piloto, los charcos, las medias mojadas, el barro, los paraguas…
José: No me mencione los paraguas, si en el mes hay tres días de lluvia , son tres paraguas que pierdo.
Juan: ¿Se los olvida?
José: Los dejo en cualquier parte donde vaya.
Juan: Menos mal que ahora se los pueden comprar de los chinos a precios baratísimos, casi diría que por monedas.
José: Ya que menciono el tema, ¿vio la escasez de monedas que hay?
Juan: Y de billetes, no le digo nada.
José: Si es cierto, para nosotros los que toda la vida la pasamos laburando, el circulante siempre más bien escasani.
Juan: ¿Donde hay un mango viejo Gómez? Los han borrao con piedra pómez”…
José: ¿S e acuerda de ese tango? , lo hacia Tita Merello, me parece…
Juan: Que antiguos que somos, ¿no?
José: No, antiguos no, la letra de los tangos son siempre jóvenes, la juventud está en las historias que cuenta.
Juan: Discépolo, Cadicamo, Le Pera, son autores que siempre están vigentes, son “de todos los tiempos” .
José: Así es, y lo bueno del caso es que hay muchísimos jóvenes a los que les gusta el tango, lo escuchan y lo aprenden a bailar.
Juan: Esa es una buena noticia, como también es buena la de que vamos a cobrar unos pesitos más los jubilados…Pero, no todas son buenas, ¿eh?
José: ¿Y cuales serian las “no tan buenas”?
Juan: Que esos pesitos, en realidad, no nos sirven de mucho, porque aumenta el transporte, la nafta, el gas, los remedios, la comida…
José: ¡Pare Juan, pare, no se dé manija! Hágale caso a los que nos dicen que estamos mejor que nunca.
Juan: Si, yo quiero creerles, pero en realidad me dice que en otros tiempos en casa se comía carne dos veces por semana, ahora dos veces por mes y no siempre.
José: ¿Se prende y me acompaña a comer un churrasquito con una ensalada de radicheta?
Juan: Me prendo porque todavía me queda un resto del último cobro.
José: Y si no le alcanza, no importa, porque los muchachos nos fían.
Juan: Si, y le pasamos mishiadura al mes que viene, ¿no?
José: Parece que dejo de llover… |