Cuando éramos chicos, y vivíamos con nuestros padres, en ocasiones, el paso del tiempo pasaba totalmente inadvertido.
¿Cuál es el problema si me quedo jugando cinco horas con la Play? Lo que no pueda hacer hoy, lo haré mañana. En mi época eran las bolitas o las figuritas, las absorbían gran parte de nuestras horas. Obviamente, con los amigos del barrio no necesitábamos de ningún tipo de preparación previa. No había que conectar cables a nada, ni dependíamos tampoco de que no se cortara la luz. Bastaba con nuestra presencia, un pedazo de tierra, que la encontrábamos en la vereda de cualquier vecino, y algunas bolitas en el bolsillo. También teníamos nuestras horas de buen fútbol, en cualquier lado se podía improvisar una cancha. Por supuesto, también sabíamos que debíamos dedicar un rato para las tareas del colegio y hasta incluso a veces ir a trabajar con nuestros padres, como colaboradores. La verdad es que nos sentíamos realmente importantes. Todavía no estábamos en condiciones de tomar conciencia de que un sobresalto económico insensato de la mano de un régimen político corrupto, podría arruinar la vida de nuestras familias de un día para otro. Sólo imaginábamos, que un día íbamos a llegar a ser grandes, a tener nuestro propio hogar, nuestra propia familia. En la escuela nos enseñaban cosas, pero al menos en mi caso, no recuerdo haber cursado la materias como “Advertencias generales” o “Cautela I y II”. De lo contrario, habría llegado a mi casa un día y habría preguntado: Papá, ¿Qué hiciste con el dinero que ganaste hoy? O ¿Vos sabés quien nos gobierna? ¿Tomás algún tipo de precaución para que no nos quedemos en la calle, o al menos, para que tus hijos no tengan la sensación de que están estudiando al cohete? ¿Acaso saber quién fue San Martín o Belgrano, o dónde queda Egipto o la tabla del 7, son aditamentos suficientes como para quedarnos tranquilos? ¿Si en el futuro nosotros tuviéramos que trabajar 20 horas por día como vos, al tener estudio, podríamos vivir muchísimo mejor? Pasó el tiempo, y sé quién fue Belgrano, y también puedo resolver una ecuación de segundo grado, una derivada y hasta fórmulas integrales. Lo que no estoy preparado para resolver, es la fórmula “Nos toman por boludos, elevado a la enésima potencia” Desde el más pequeño hasta el más grande. Parecería ser que la gente, en vez de optar por una posición más inteligente ante la vida y sus semejantes, optó por tomar el ejemplo de quienes los gobernaban y se subieron al mismo tren, al menos unos cuantos. Así, en algún que otro almacén o supermercado, te venden como quien no quiere la cosa, un producto vencido a precio de oferta. Antes que tirarlo………., total, ¿Qué puede pasar? ¿Para qué se inventó la medicina si no? Compañías importantes envasan sus productos en muy lindos frascos, pero a veces el contenido es deplorable y lo tenés que tirar. Les mandás una carta para que te den una explicación y por lo general, se hacen los dolobus y jamás te la contestan. Pagás una fortuna por la Prepaga y cuando pedís turno con la doctora María, resulta que te atiende el hermano que es mecánico dental, y te hace un desastre en la boca. Cuando te quejás en la Prepaga, te dicen que bueno, que busques otro profesional. Sin embargo, es a ellos a quienes les corresponde periódicamente investigar que cada profesional esté cumpliendo con su cometido en forma responsable. Entonces el “dentista” te dice, firmá acá de que te arruiné arreglé una muela, - Pero, esta planilla está a nombre de tu hermana!! – Sí, jiji, porque la que figura en la Obra Social es ella. Te sale humo por las orejas, firmás como un dolobu y te vas recaliente. Pasás por el Kiosco y te comprás una Dorixina para el dolor, salvo que el dueño del lugar te recete algo mejor, claro, y una cerveza para ahogar las penas. Ah, ¿Que allí no pueden vender remedios ni bebidas alcohólicas? ¿Quién lo dijo? Te tomás tres Lexotaniles juntos, te subís al auto y te volvés a tu casa. Cinco minutos después, empezás a ver todo nublado, pero ya estás en condiciones de pensar “Qué linda es la vida” Y sí, después de la Garompa y mientras dure, cualquier pelotudez será suficiente para hacerte feliz. En el camino te paran para hacerte un control de alcoholemia. Vos estás más que feliz, y totalmente dado vuelta, soplás por el adminículo. Otra vez, dice el agente, y repetís la maniobra. ¿Ya está? Preguntás. Si señor. Lo felicito, usted no ha tomado un ápice de alcohol, se puede ir nomás. ¡Gracias!, le contestás y te vas pensando que menos mal que no te hizo soplar otra vez porque seguramente te quedabas dormido con el pico en la boca. Y así, esquivando autos, personas y árboles, llegás a tu casa y luego de unos cuantos intentos de embocar la llave en la cerradura, entrás y te vas derecho al sobre.
Cuando te despertás, ya más tranquilo, decidís que es tiempo de tomarte unas buenas vacaciones. Ponés dos o tres cosas en el bolso y tomás la Panamericana. Al rato, te encontrás con un montón de piedras que te obligan a detenerte. Te bajás del auto y cinco tipos armados te afanan hasta las ganas de seguir. Te quedás caliente, pero al día siguiente, tomás otro bolso, ponés otras dos o tres boludeces adentro y volvés a la Panamericana. En el mismo lugar donde estaban las piedras ayer, también están hoy, pero vos zafaste ya que te percatás que están afanándole a otro, así que sólo tenés que tener un poco de paciencia, esperar hasta que lo desvalijen o lo maten y luego de que salgan corriendo con el botín, vos proseguís el viaje.
¿Es que acaso no se puede hacer nada para evitar esto? En la misma ruta, en el mismo lugar. Parece cómico, pero es para llorar, de la impotencia, por supuesto. Impotencia que te imponen, porque no podés hacer nada para evitarlo y sabés que los que sí pueden, no lo hacen.
¿Cuántos años estuvimos tomando remedios que no eran tales?
¿Te compraste un equipo de “primera marca” y lo pagaste un dineral? ¿Y estás seguro acaso de que hoy “primera marca” es sinónimo de “Marca de Primera”? ¿Chí? No.
No siempre es así.
Ejemplos de lo que está pasando en este país, podemos poner a montones. Todos los días, los medios, nos informan de cosas nuevas y nefastas como siempre.
Y estas situaciones y sensaciones no son de ahora. No nacieron ayer. La “marcha de la bronca”, fue escrita hace unas cuantas décadas.
Pero bueno, no se depriman, estas cosas no sólo pasan en este país. Cuando Silvio Rodríguez entonaba “La vida no vale nada….etc….etc lará.. lará”, no lo hacía pensando en Argentina.
Y bué, cada uno sabrá como desahogarse frente a la diaria impotencia. Y los que no, tarde o temprano tendrán que aprender. Para no deprimirse, ni enfermarse.
Para parar de sufrir …………. ¿Dónde escuché esta frase antes? J
En fin, ya ven, seguramente desde algún lugar, Dios también nos observa incrédulo.