COSAS DE LA VIDA

IMPUESTO A LA INSEGURIDAD.

Hay un abuelo sentado en la puerta de su casa con la mirada perdida en el horizonte. Hizo su vida según le enseñaron.  Estudió, trabajó, formó una familia, luchó siempre por un futuro mejor. Tuvo hijos y nietos. No hace falta preguntarle en qué está pensando. En el barrio todos lo saben. Hace unos meses entraron a robar su casa y mataron a su esposa a golpes delante de él. Hace una semana asesinaron a su hijo a cuchillazos cuando quisieron robarle el auto.

En su mente perdida sólo debe haber lugar para una sola pregunta:
¿Por qué?...............
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? De mientras, sus lágrimas fluyen sin cesar.
En el barrio todos se preguntan lo mismo. Los que conocen al abuelo y a su familia saben por demás que no se trata de un castigo de Dios, ya que siempre fueron excelentes personas y muy bondadosos con sus prójimos. Se trata de la idiosincrasia que nos tocó por suerte compartir.

Si yo tengo un perro que sé que es asesino y lo llevo suelto por la calle, luego de que ataque a alguien yo voy a ser tan culpable como él o más.

Cuando una persona asesina a otra, no sólo ese individuo es el culpable sino los que permiten que esas personas anden sueltas, ya que la mayoría son reincidentes. Por lo tanto, al igual que el ejemplo del perro, hay otros culpables. Los verdaderos asesinos son los que hacen la vista gorda a todas estas situaciones.

Las preguntas son ¿Hasta cuándo? ¿Por qué nadie parece ser idóneo o tener la inteligencia suficiente como para hacer algo al respecto? ¿Qué gran negocio se esconde detrás de todo esto? Los que pueden hacer algo al respecto ¿no lo hacen simplemente porque no tienen corazón o la razón es que no tienen parientes o amigos como los que sí tiene el abuelo para entender lo que se siente ante una pérdida semejante? ¿Cómo se dice basta o en su defecto quién o quienes deberían decirlo? ¿Y luego de decirlo qué?
Los familiares del abuelo son como nuestros familiares. ¿Qué tal si todos decidiéramos acompañarlo en su duelo? ¿Qué tal si decidiéramos hacer duelo por cada persona que muere asesinada día a día? Con sólo mirar los noticieros podemos comprobar que más de una persona es asesinada por día, pero supongamos que sólo muere una. Ese día entonces cerramos nuestros negocios por duelo. Todo el país parado por duelo. Al día siguiente, como ya de antemano sabemos que se va a repetir la historia, volvemos a cerrar por duelo y así sucesivamente. Pero, ¿Y cuándo volveríamos a trabajar? Nunca, por supuesto.  Aunque se me acaba de ocurrir una idea más creativa aún. Que tal si, nosotros, el pueblo, exigimos la creación  de un “Impuesto a la inseguridad”. ¿En qué consistiría? Bueno, en principio, el gobierno debería descontarnos tan sólo el 1% de los impuestos totales que pagamos mensualmente, por cada persona que es asesinada dentro de este período. ¿Qué pasaría entonces? Bueno, que no solamente no pagaríamos un solo peso, si no que nos quedaría saldo a favor como para que todos nuestros tataranietos llegaran a vivir una vida cómoda sin falencias de ningún tipo. En segunda instancia, vamos a hacer como ellos. Vamos a desglosar un poco este impuesto. Para que la idea tenga un sentido más realista.

Como en el Monotributo….. pagás jubilación, Obra Social ,etc. Bueno, el Impuesto a la Inseguridad, comprendería en primer término lo que expliqué con anterioridad y en segundo término, se le debería realizar un pago único a la familia damnificada por un monto de un millón de dólares. ¿Qué tal, eh? ¿Acaso no sería justo? Al menos sería una pauta de que los gobernantes se sienten realmente apenados ante la pérdida de un ciudadano y el dolor de su familia.

¿Qué pasaría entonces? Pues que para un malviviente pasaría a ser más negocio matar a un integrante de su propia familia que a una persona ajena.

¿Y entonces? Entonces nada. CASO CERRADO.

Saludos cordiales,

Rafael Ablin

Lomas y su Gente