La Luna de Lomas.
Que luna tan luna, que luna tan grande
tan femenina, misteriosa , juguetona,
tan mía , tan vertical a mi patio, la luna de Lomas.
Desde que sentí la noche
me comenzaste a cuidar,
instintivamente levanté la vista la primera vez,
tenazmente lo volví a hacer cada vez que la necesité.
Bajo tu sonrisa –luz fui adolescente, joven, viejo,
aprendí del amor, la pasión y la pausa,
y siempre ahí estabas vos; vos eras mi ciudad,
mi mujer mi cigarrillo, mi luna de Lomas.
Durante mucho tiempo te escondiste o desapareciste,
te buscaba y eras apenas un tajo o un guiño,
y cuando menos lo esperaba reaparecía total y violada,
desnuda y desfachatada, mi luna de Lomas.
Ahora en el principio del ocaso ya no te busco
desaforadamente,
te diste cuenta y me esperás en el patio,
colgada del negro como un retrato clásico.
desde ese mirador que vos curiosa elegiste,
iluminaste mis tangos, protegiste mis angustias,
brindaste por mis años, jugueteaste con mis miedos,
me empujaste al placer enseñándome un camino.
Yo no me iré de mi patio, ya no me iré de Lomas
hasta que me encandiles en tu luz eterna,
mi fiel amante plateada, mi luna de Lomas.
Escribano
Roberto A. Codegoni |