Cuando recibí el mail de las señoritas maestras, de cuarto grado Marcela Olivera y de quinto grado, Mónica Fernández, de la escuela nº trece, Bernardino Rivadavia de Lomas de Zamora, me sorprendió.
Habían visitado la página de Lomas y su Gente, y leído una de sus notas Lomas ayer y hoy “El camino de las diligencias”.
El tema les había interesado, y pensaron que quizás yo podía conversar con los alumnos de 4° y 5° grado sobre la Escuela nº 13 ya que estaba muy próxima a cumplir 110 años en el mes de mayo. Por supuesto que mi respuesta fue inmediata, ya que le comente que había sido ex alumno de esta querida Escuela, y que con mucho gusto iría para comentar con los alumnos sobre su historia.
El día 27 de abril del 2009, a las 14 horas volví a entrar a la escuela, ya lo había hecho en el 2005, cuando después de 45 años, entre a mi Escuela, la que me cobijo desde el año 1953 hasta el 60. Fue donde pase los momentos mas lindos de mi niñez .Por eso, cuando entre y la recorrí, llore de bronca, con mucha bronca, al ver en las condiciones que estaba la Escuela, mi escuela de la infancia .Pasaron por mi mente los recuerdos que son muchos, las aulas del primer piso o las de abajo, el patio cubierto con escenario y hasta un piano, que en las clases de música nos deleitábamos con las canciones patrias, el patio descubierto que fue testigo de tantas travesuras , sus árboles, la higuera , el mástil con su bandera celeste y blanca flameando al viento ,la vieja campana que siempre de la mano de don Miguel , el portero bonachón, nos llamaba a clase o el toque de salida.
Por mi cabeza pasan los recuerdos aceleradamente y parece que estuviera allí cuando era niño ,pero hoy otra es la realidad, estuve ahí recorriendo la escuela y después de 45 años ,otro es el panorama ,nada de lo que existía esta en condiciones ,la campana oxidada, el piano hecho pedazos con su teclado destruido totalmente, descascaradas las paredes y humedad por todos lados , los cuadritos que galardonaban el patio cubierto con los próceres que sirvieron a la patria ,el estado me dio pena ,pero pena por los niños que estudian ,donde aprenden sus primeras letras de la mano de los maestros que tanto esfuerzo hacen por enseñar en esas condiciones ,trabajan y estudian en una escuela centenaria que no merece estar así semidestruida . Me imagino lo duro que es estar así, de esta manera, sin que los que tienen que hacer algo no lo hacen, ni siquiera por respeto a los niños que allí se educan…
Pero hoy cuando después de cuatro años, tuve otra imagen, vi. obreros trabajando en algunos sectores y reparando las paredes entre otras cosas, y espero que después de estos arreglos venga la pintura que le de el color que esta querida Escuela necesita, para que luzca como en los mejores tiempos.
La alegría fue doble ya que primero por ver las obras, y segundo cuando la señora Mónica Fernández me invita a entrar a la Biblioteca de la escuela, la emoción me invadió todo mi cuerpo al ver a los alumnos sentados esperándome, con el saludo que me hizo recordar la época que yo cursaba en esta escuela , cuando entraba alguna persona al aula , con ese clásico “Buenas tardes Señor /ra “que estremeció en mis oídos como algo maravilloso, que recordare para siempre .Además la ternura de estos alumnos cuando me preguntaban cosas que yo había vivido en la escuela como ex alumno, verlos allí sentados compartiendo este momento tan grato y emotivo, que hicieron que se me escape alguna lagrima de alegría, haciendo que este día pase a ser un hermoso recuerdo en mi vida .
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Nuevamente en pocos días fui invitado a la escuela nº 13 de lomas de Zamora con motivo del festejo de los 199 años, de la Revolución de mayo, a un paso del Bicentenario.
En un acto muy emotivo me encuentro después de 49 años, festejando y recordando los 110 años de esta queridísima Escuela en compañía de estos alumnos maravillosos y sus maestros, que tanto afán pusieron para que esta fiesta patria estuviera lo mas hermosa posible, enganalaron con banderas y escarapelas el salón de actos cubierto.
La hizo muy emotiva la presencia de los padres, ya que es tan importante sentir que están participando con ellos de algo tan transcendente, como este acontecimiento patrio.
La emoción me embargo al ver entrar a los niños abanderados, portando la enseña patria al salón de actos, escoltando a su director Alfredo Daporta .
Los alumnos más chiquitos dijeron poesías, algún baile folklórico y el Himno Nacional entonados por todos, con mucho fervor Patrio.
Reitero el agradecimiento a las maestras Marcela Olivera, y Mónica Fernández y su vice directora Claudia Rabazza, que tuvieron la gran amabilidad de que me haga presente en este homenaje a la patria y brindándome la oportunidad dé decir algunas palabras, de la cual me siento muy orgulloso de que hallan pensado en mi, desde ya les agradezco infinitamente este otro momento, que agregare a mis días mas felices de mi vida.
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