José Lionti nació en villa Galicia hace 82 años, barrio del Este de Temperley, pueblo creado en 1911. Zona de Inmigrantes, en su mayoría de españoles e italianos.
Su infancia la pasó sobre la calle Bombero Ariño casi Esmeralda, luego se mudaron sobre la calle Esmeralda detrás de la comisaría, las calles del barrio lo vieron corretear por la zona, seguramente como todo niño, cometiendo travesuras.
Sus primeros trabajos fueron en la zona, a los 13 años en un almacén de Zeballos e Ituzaingò, luego repartía pan, por los hornos de ladrillos que estaban en los alrededores, en un carro atravesando las quintas, por las calles de tierra que en los días de lluvia era casi intransitable.
Su familia la constituyo con Ester, que era vecina de Temperley, la conoció cuando salía con el reparto de pan, con la cual tuvo un hijo y una hija, vivió siempre acá en villa Galicia, lugar al que quiere. Luego paso a ser empleado del Ferrocarril, manejado por los ingleses y luego pasaron a ser del Roca.
Por ese entonces lejos estaba pensar que muchos años mas adelante, seria noticia en la zona por cosechar grandes zapallos, entre otras hortalizas. Hoy este hobby que lo apasiona y lo hace con tanto amor, además de ser tan gratificante ya que su pequeña huerta armada apenas en menos de 10 m2 , en el fondo de su casa .Lugar en donde cosecha ,chauchas de un metro de largo, plantas de acelga de medio metro de alto y por supuesto los zapallos de 14 kilos y de largo 85 centímetros, además de los rabanitos gigantes, todo esto nos sorprende por los tamaños y le preguntamos a don José cual era el secreto, con una sonrisa picara nos contesta –es el preparado de la tierra , aquí yo tenia un gallinero y estaba abonado con deshechos de los pollos y alguna otra cosita mas, además del amor que le pongo a lo que hago.
Las plantas de zapallos la hemos visto trepando por los árboles y colgando los pesados zapallos entre medio de las ramas, es sorprendente verlos ahí, cuidados por las manos expertas de este vecino de Villa Galicia, que guarda muy celosamente su secreto del porque esta cosecha tan fuera de lo común.
Lo vemos feliz por lo que hace, con sus jóvenes 82 años, el solo hecho de estar en contacto con la naturaleza y cosechar de su huerta, cultivadas por sus propia manos, todavía lo hace mas gratificante.
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