Los inmigrantes.
Venían de todos lados
éste era el lugar soñado ,
Sucios , bárbaros, con espanto,
sin un peso, una palabra: solo su santo.
Bajaron de los barcos temerosos,
escondidos tras sus gorras y sus miedos,
no sabían que hacer con su esperanza,
ni como aprender a vivir de nuevo.
Llegaron los hombres solos
con su pena en los bolsillos ,
les prometieron la pampa húmeda
al final todo se quedó en el conventillo .
No tenían a sus mujeres, pagaban por el amor,
inventaron una música que creció muy sola
le llamaron tango si saber muy bien por qué,
lo soñaron reservado , melancólico , tristón; y así fue.
Parado en la vertical de la historia,
mi melancolía se va con los que llegaron,
pero mi pena se queda en esta Argentina transitada
por los que ahora se van a cambiar migajas por vida.
Roberto A. Codegoni.
Escribano-Poeta.
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