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Año 9
Nº 116
FEBRERO| 2012

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ESTO EN OTRO PAÍS NO PASARÍA .
Carlos A. Ochoa Blanco

La tecnología actual nos permite leer, escuchar o ver diferentes medios de comunicación de todo el mundo. Eso nos da la posibilidad de comparar lo que pasa en nuestro país, con lo que sucede en otras partes del planeta. Por eso siempre me sorprende que, nosotros, creamos que lo malo, en el terreno político, solo sucede en Argentina. En muchas tertulias periodísticas de nuestro país, he oído infinidad de veces, el latiguillo: “Esto en otros países no sucede”. Esta aseveración, es utilizada con frecuencia cuando comentan corrupciones políticas, impuestos, gastos innecesarios, inseguridad ciudadana, sanidad deficiente, desnutrición en la infancia, deficiencia en el sistema educativo, etc.
Lo cierto es que en el mundo hay de todo y nosotros no somos la excepción en la mala suerte política. La clase política, como los ricos, son más o menos igual en todos lados. Eso no significa que no haya ricos o politos buenos. Yo ya vi un gorila albino y un rebaño de ovejas negras, entre las cuales había una oveja blanca. Por tanto, hay que pensar que siempre es posible encontrar a algún político que haga bien su labor y se preocupe por sus compatriotas. Tampoco debemos desanimarnos, pensando que no encontraremos el mirlo blanco de la política. Los brasileros lo encontraron y su país hoy está en los puestos de honor, en la economía mundial.
La realidad es que los problemas de los argentinos, no son una excepción en el mundo. Lo cierto es que casi todos los políticos, tienen el mismo cuento en todos lados. Su tarea es convencernos de que su trabajo y desvelos, son por nosotros y por la patria. No sé porqué los políticos llaman trabajo a lo que hacen, cuando en realidad los que trabajan de verdad, por la patria y para mantenerlos a ellos, es el pueblo.
Tampoco los discursos de nuestros políticos son originales. La temática del discurso, tanto en América, como en Europa, sigue siendo la misma: arenga fácil y demagogia tocadora de fibras sensibles. Es muy raro oír un discurso sin florituras, donde el candidato nos diga, punto por punto, de forma sencilla, que es lo que va a hacer si llega al gobierno. En lo que sí tenemos una cierta exclusividad, en Latinoamérica, es en “teatralizar” el discurso. Los discursos de nuestros políticos me recuerdan a mi época escolar, cuando en las fiestas patrias recitábamos algunos versos, dedicados a nuestros próceres. En aquellas escenificaciones, sobreactuábamos dando una entonación de arenga militarizada, tendente a resaltar lo que recitábamos. Parecíamos aquellos políticos de principios del siglo pasado, cuando en los mítines se carecía de micrófonos y tenían que gesticular, para hacerse ver y oír, mientras gritaban sus ampulosos discursos. Los políticos latinoamericanos, no son capaces de decir un discurso hablando con normalidad. Siempre están arengando al pueblo. El ejemplo mas sobresaliente es el actual presidente de Venezuela. Yo creo que no nos consideran pueblo, nos consideran tropa. 
Otra manía de nuestros políticos y que también tienen la mayoría de políticos del mundo, es decirnos que se sacrifican por nosotros y por la patria. Es como si el panadero del barrio, cuando vamos a comprarle, nos dijese que si madruga y se deshidrata junto al horno, lo hace por nosotros. La realidad es que si se sacrifica, lo hace porque es la única forma que conoce para ganarse la vida. El sacrificio seria, si haría toda su labor para regalar el pan. Pero quien cobra por lo que hace, no debe darnos la lata diciendo que lo hace por nosotros. Lo hace por él, otra cosa es que nosotros podamos beneficiarnos de lo que él hace y que le pagamos muy bien.
Por tanto, visto todo esto y mucho mas que por razones de espacio no puedo poner en este escrito. Lo que quiero decir, es que no nos desanimemos. Los argentinos no somos bichos raros.  Lo que nos pasa a nosotros, también sucede en otros países del mundo. Los políticos en todos lados hacen lo mismo. Siempre tratan de convencernos de que son capaces de solucionar nuestros problemas, cuando, por lo general, nuestro problema son ellos y su ambición de poder.
Los argentinos pensamos que somos los únicos del planeta que tenemos carencia de buenos políticos y que en otros países los políticos saben hacer las cosas bien. Lo cierto es que tal como está el mundo, hasta que no se profesionalice el sistema de administración de los países, seguiremos gobernados por aficionados y votando igual que si apostásemos a los caballos. Algunos analizaremos el pedigrí y el historial del candidato. Otros se fijarán si tiene pinta de ganador. Pero al final nuestro voto es una apuesta y nos pasará como a los burreros, que son más los que pierden, que los que ganan. Pero al ver que hay ganadores, como los brasileros, volveremos a caer en la trampa y votaremos. Dicen que: “El vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo. ¿Hace falta decir quienes son los vivos?.

 

Un saludo. Carlos A. Ochoa Blanco. DESDE GIJON ESPAÑA

Desde Gijón España
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