En estás tierras feraces y ondulantes, la Flora que crecía era frondosa. Los terrenos bajos que se inundaban por obstrucción del Río Matanza, formaba, lagos y bañados en donde abundaban las plantas: espinillo; ombú; juncales; duraznillo blanco; montes de chañares y talas; existía una gran vegetación de plumeros, duraznillo, y copiosas enredaderas que trepaban en casi toda la espesura. También las flores embellecían el lugar con su colorido, las margaritas silvestres, orquídeas patito, y junto a los arroyos crecían los ceibo; algarrobo; higuera del monte.
Más adelante, en época de la Colonia, nuevas especies traídas del extranjero se mezclaron con la especie autóctona, formandose bosque de álamos y durazneros, acacias, y eucaliptos traídos de Europa y Oceanía.