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Año 8
Nº 92
FEBRERO | 2010

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Domingo Cabred.


       El día que se escriba la historia de la asistencia psiquiatrita de nuestro país, seguramente habrá que dividirla en dos partes: antes y después de Domingo Cabred. Tan fundamental ha sido su labor y el aporte a la recuperación de los enfermos mentales que se hace indispensable esta separación.
       En la Argentina y prácticamente en todo el mundo, hasta la década del 20 los leprosos y los locos eran considerados enfermos incurables y como tal se los trataba, relegándolos  a lugares que eran mas bien celdas; el tratamiento no existía y cuando padecían un agravamiento el encierro, los baños de agua fría  o la camisa de fuerza eran la medicación aconsejada.
       Los viajes por el extranjero donde fuera comisionado por el gobierno argentino, permitieron al Dr. Cabred perfeccionarse en su ciencia predilecta : la psiquiatría , además de informarse ampliamente  de los progresos y tratamientos de la patología mental en países desarrollados y fijar a su regreso una nueva científica y humanitaria en el cuidado de los alineados , luchando tenazmente para imponer un nuevo concepto médico frente a un anacronismo de siglos y una opinión adversa que se resistía a este cambio de metodología.
    El encierro fue sustituido por el asilo propiamente dicho, y este régimen de libertad restringida inició precisamente una obra redentora que comprende en primer término la instalación de la Colonia Open- Door  en las cercanías de Lujan y el Asilo Colonial Mixto de Alineados en Oliva, Córdoba.
      Pero esta  especialidad de la medicina no seria su única preocupación: en Pilar (Buenos Aires) funda el Reformatorio para Toxicómanos, inaugura el Asilo de Retardados en Torres. El Hospital para enfermos palúdicos en Salta, el leprosario de la isla Cerrito en Entre Ríos y los hospitales regionales en Chaco, Buenos Aires, Misiones, y la Rioja.
      el sistema de organización hospitalaria que Cabred desarrolló desde la presidencia de la Comisión de Asilos y Hospitales Regionales afectados al tratamiento de enfermedades endémicas , fue sencillamente admirable .En la investigación , en la ciencia , en ejercicio profesional de las enfermedades públicas , en la dirección del Hospicio de las Mercedes, y en función de asesoramiento , tuvo en todo momento una visión clara y realista de sus deberes para con la humanidad.
       Se han acuñado muchísimas anécdotas con referencias a sus honestos precederes, su austeridad y desinterés .El general Julio A. Roca, a la sazón Presidente de la Republica , decía  a sus amigos “hay un hombre al que no puedo negarle lo que me pida: es el Dr. Cabred”.
Su Residencia En Temperley.
    el “Sarmiento de la Asistencia Social2 lo llamo Marcelino Herrera Vaga , en tanto que Pablo Pizurno lo definió como “uno de los grandes
 benefactores contemporáneos”.
       Este ilustrísimo convecino lomense había nacido en Paso de los Libres, Corrientes, el 20 de diciembre de 1859. Se gradúo de médico en Buenos Aires, especializándose posteriormente en Europa .Sus vínculos con Temperley se enraízan a partir de 1907 cuando adquiere la quinta ubicada en Eva Perón (ex Pasco) y Alte. Brown. Hallo una gran compañera en su esposa, Lía González Chávez –hija del vicegobernador bonaerense Adolfo González Chávez-, con quien tuvo tres hijos: el Dr. Domingo Cabred, casado con María Ghigliazza Biaus, Lía Salomé y Jacinto, el menor de los hermanos.
          Jorge N. Gualco, uno de los autores de ese importante libro que es “Temperley, su historia, su gente” , lamenta el olvido oficial que siguió a la muerte de Cabred ocurrida en Buenos Aires el 27 de noviembre de 1929 . De todos modos su deceso tuvo repercusión inolvidable para la ciudadanía: es que todo el pueblo argentino se había compenetrado de la muerte de uno de los grandes de la medicina de todos los tiempos , que consagró su vida luchando por el bien de sus semejantes.          

Domingo Cabred.

Carlos Mujico 
Del libro (Si, aquí  vivieron)1994
Autorizado a publicar por su Sra. esposa
Soledad  M. R. de Mujico


 
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