Como mudo testigo de una época pasada. Queda en el recuerdo de Temperley, en una de las cuatro esquinas de la plaza, justo en el nacimiento de la calle Avellaneda y las vías, un pintoresco Kiosco, teñida su estructura de chapas con hermosos dibujos y colores.
Este es uno de los tantos que solían haber por la zona, donde se vendían los diarios, cigarrillos y golosinas a los vecinos que pasaban a tomar el tren.
El otro kiosco esta ubicado sobre la calle Liniers y Meeks.
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