Ella cantaba el tango
que sangraba por su voz,
tenía los ojos de verde pasto
era un alma sin Dios.
Trino y alcohol
llanto con ardor,
pasión y silencio;
boca transitada
por besos sin amor;
así era ella
con ojos de vapor.
Florecía en un nuevo adiós
y ya lloraba su cuerpo,
la muerte de los dos.
Cuando la conocí
derrochaba amor,
cuando la perdí
olfatee su ayer.