Ubicada en Laprida al 400, vieja casona que fue pasando de generación, hasta los tiempos actuales que la dirige, Daniel Infarinato, nieto de Héctor, aquel inmigrante que llego escapando de la guerra en Italia.
Lugar que se reunían los hombres de la sociedad lomense.
Después, de 50 años la casa sigue funcionando en un renovado Look. A pesar de que aún conserva ese encanto de épocas pasadas. |