Publicar    


Año 9
Nº 115
ENERO| 2012

:: Sumario
:: Info Profesional
:: Guía Comercial
Rubros por orden alfabético




:: Servicios Utiles
:: Prensa
:: Links
 
 
:: Cosas de la vida

NO PODÉSSS!!

Hace unos días, me desperté algo más temprano que lo habitual. No era una casualidad, ya que cerca de las cuatro de la mañana, un sonido agudo se filtró por mi ventana, un sonido que bien podríamos denominar como “ondas desgarradoras de tímpanos”. Alguien no tenía nada que hacer, y paseaba con su auto a menos de veinte kilómetros por hora, por las calles de mi barrio, con su equipo de audio a máximo volumen, haciendo rebotar en las paredes, el repugnante vibrar de una cumbia que supongo sólo a él podría gustarle. ¿Lo estará haciendo sin darse cuenta? Me pregunté apenas abrí los ojos. Pero no, claro que no. Lo está haciendo a propósito, simplemente es un mal educado, que no tiene nada mejor que hacer, un tipo al que el prójimo le importa un joraca. Lamentablemente no tenía ni siquiera una piedrita para tirarle sobre el techo de su maldito auto estereofónico, y para colmo, el tanque de guerra lo había mandado al mecánico para que le hiciera un cambio de aceite. Sin bazookas ni granadas a mi alcance, simplemente me resigné a esperar que el tipo terminara de transitar por la cuadra de mi casa. Estaba seguro, que volver a dormir resultaría en vano. Me levanté, me vestí y luego de desayunar, decidí pasar a visitar a un colega, que llega a su local cerca de las siete de la mañana. Lo encontré en la puerta forcejeando con la cerradura bastante ofuscado. ¿Qué pasó? Le pregunté. ¿No te funciona la llave?
No, nada que ver, me respondió. Algún malparido me puso cosas adentro de la cerradura y no puedo meter la llave.
Podría haberle dicho que tal vez eso había sido hecho por alguien que le tuviera bronca, pero no estaría en lo cierto, ya que muchas personas me han comentado que les ha sucedido lo mismo cuando intentaron abrir la puerta de sus comercios o de sus casas.
¿Y por qué alguien podría hacer algo así? Bueno, por la misma razón que el del auto. Para joder, por haber sido criado por un padre inútil que nunca lo supo educar, y por eso hoy, muchos a los veinticinco son tanto o más idiotas que a los diecisiete.
Me quedé en el local de mi amigo por un rato y de repente escuchamos lo que podríamos describir como el sonido de una pistola de alto calibre. Estruendo que se repitió tres o cuatro veces. Los dos pensamos que habían matado a alguien. Apenas salimos a ver que estaba sucediendo, nos encontramos con que los responsables de esto, había sido un pequeño grupo de adolescentes que se dirigían al colegio. No era Navidad ni año nuevo, pero ellos estaban tirando petardos por doquier. Imagino que antes de salir de sus casas, los padres les darán indicaciones tales como: “No te olvides de llevar la carpeta, el libro de geografía y la cartuchera con los cohetes”. Continuando la conversación con mi amigo, me comentaba que el día anterior, había colocado un banco en la puerta, y plantas con flores a su alrededor. Lo hizo para poner su granito de arena en cuanto a embellecer un poco más la ciudad se refiere. Cuando llegó esa mañana, no sólo se encontró con el problema de la cerradura sino que también notó que por la noche, alguien le había robado la tabla de madera del banco, la cual había sido colocada con varios tornillos y luego cementada. Alguien se había tomado el trabajo de venir con las herramientas necesarias para sacar todos los tornillos y hacerse con la madera que por supuesto era de buena calidad. Tampoco había quedado ninguna de las plantas que había colocado a su alrededor. Imagino que alguien, en esos momentos, estaría tratando de venderlas, tocando el timbre de casa en casa. No tenía ganas de compartir tanta impotencia y depresión por estas cosas, así que me despedí y me fui a mi trabajo. Ya por la tarde, me enteré que un amigo no se había sentido bien y lo trasladaron al hospital. Así que apenas terminé la jornada, me dirigí al lugar para ver cómo se encontraba. Por suerte, no había sido nada grave. Lo grave y deplorable era el estado en que se encontraba ese hospital público. Una vergüenza. Jamás en mi vida había visto un lugar tan sucio, tan descuidado, tan deprimente y tan desorganizado. Ignoro quién es el responsable de la manutención de estos lugares, o de ese lugar en particular al que me tocó asistir, pero en pleno siglo XXI, me parece que esto no debería estar sucediendo. Hasta una clínica veterinaria se encuentra en mejores condiciones.
Al final del día, me dirigí por fin hasta mi casa con el objeto de poder descansar un poco después de todo este ajetreo, no sin antes suplicar al supremo, que no permitiera que el auto cumbiero volviera a decidir darse otra vuelta por el barrio de madrugada. Encendí el televisor para distraerme un rato, pero antes de que pudiera empezar a hacer zapping, en un par de segundos, ya me había enterado de todos los muertos del día, en choques, asesinatos y secuestros. Busqué un canal que me tirara alguna buena noticia pero fue en vano. De casualidad, me detuve en uno donde aparecía el Primer Ministro de Gran Bretaña, diciendo en un reportaje: “Les digo que, el día que los kelpers quieran ser argentinos, entonces las Islas Malvinas serán argentinas”
Guauuu, me dije. No quiso arriesgar demasiado el muchacho. Me parece que también podría haber dicho “El día que un sólo kelper quiera ser argentino entonces las Malvinas serán argentinas”.
Imagino que en las islas no pasan los autos a las cuatro de la mañana con la música al mango. Imagino también que los estudiantes no van camino al colegio arrojando bombas. Imagino que las calles y los hospitales se mantienen limpios y ordenados. Imagino que donde queda un pedazo de tierra sin habitar, al día siguiente el lugar no se convierte en un asentamiento. Simplemente imagino que se respetan los derechos del prójimo.
Lo cierto es que no me tomé el trabajo de investigar acerca de cómo se vive en las islas.
Así que no puedo afirmar que todo esto, tal vez, no sea producto de mi imaginación.
De todas formas, todo quedó ahí. No escuché a nadie refutar las palabras del ministro inglés.
Quizás se deberían empezar a dictar cursos gratuitos acerca del verdadero significado de la palabra “prójimo” y por supuesto, inculcarles, ya que parecen haber olvidado lo que estudiaron en la secundaria, que nuestros derechos terminan donde comienzan los derechos de los demás. Y, por supuesto, “No hagáis a otros lo que no te gustaría que te hiciesen a ti”. Porque me parece que en este país, las cosas se confunden un poco. Una vez leí por ahí, que alguien opinaba, que esto de los derechos era contradictorio, y ponía como ejemplo, que el derecho a huelga y el derecho a transitar libremente por las rutas, eran derechos consagrados por la Constitución, y luego preguntaba, ¿Cómo hacer para conciliarlos? Me parece que pasó por alto, que el derecho a huelga, no implica un derecho a cortar las rutas. ¿Una simple confusión tal vez o el profesor no se explicó correctamente en su momento?  Bueno, entonces quizás el problema no sea que estamos mal educados, tal vez, sólo estamos un poco confundidos. Pero, qué pena, ¿No?

Saludos cordiales,
Rafael.  


Lomas y su Gente


El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
 
Copyright © 2008 Lomas y su Gente - Todos los derechos reservados.
 
Toda la página