..Mucho antes del primer remate de aquel 12 de diciembre de 1948, esta pampa ondulada era todo campo, es el lugar donde se asienta San José hoy. Las transformaciones del lugar han sido notorias, la zona rural que se extendía al este del casco urbano de Temperley cuya columna vertebral era la avenida Pasco, hoy (Eva Perón)camino de tierra bordeados por grandes chacras y pequeñas estanzuelas ,entre las que se destaca para esa época la Cabaña Spinola y “La chacra de las Niñas”.
Las 150 hectáreas de la conocida Cabaña Spinola, pertenecían a don Pablo Spinola que instaló para fines del siglo XIX, estaba considerada la mas grande del partido lomense. destinadas para la cría de toros y carneros de exposición.
Luego uno de sus hijos mayores Nicolás , se Abocó a la crianza de caballos de carrera, actividad que estaba muy ligada al hipódromo de Jockey Club de Temperley que funciono por los años 1914 y 1927 a muy corta distancia de la cabaña “Villa Lía” del Dr. Domingo Cabred.
Una parte de esta Cabaña Spinola abarcaba la zona Pasco (Eva Perón) , Entre Ríos, Santa Ana ,y Garay, en ese lugar se encontraba la chacra de “Las Niñas” llamada así porque don Pablo Spinola la había dejado al cuidado de sus hijas solteras .La casona principal de 20mts.por 20 mts ,se levantaba casi en la esquina de las actuales calles La Calandria y Benteveo. La cual contaba con entre sus comodidades, seis habitaciones, una galería perimetral y otras dependencias, propiedad que ya no existe. |
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La cabaña Spinola o “la Casona de los Videla” como la conocíamos todos los que nos criamos por aquí. Era el paseo obligado para nuestro vecindario, el paseo dominguero, qué atesoraba un encanto de un paisaje del siglo pasado y la vieja casona entre medio de avenidas de añosos eucaliptus que conformaban un marco de increíble belleza.
Lugar que durante mucho tiempo, grupos de personas en largas caminatas se acercaban a lugar donde se realizaban los famosos Pic -Nic de entonces y cabalgatas. Lugar que se disfrutaba por el contactó con la naturaleza junto al arroyo las Perdices, por el que se cruzaba por el puente Francia sobre la calle Pasco, internándose por el inmenso monte y bajo la sombra de estas gigantes arboledas y a su orilla se disfrutaba de este hermoso lugar, que ya no volverá ¿Era hermoso todo esto, verdad?. |