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Año 6
Nº 79
ENERO | 2009

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:: ANECDOTARIO E HISTORIA DEL TEATRO ARGENTINO
CAPITULO XI "LOS OLVIDADOS "

POR EDUARDO CORRADO.

Otro de nuestros grandes actores dramáticos, de descollante actuación al lado de las más grandes figuras de nuestra escena nacional, fue SALVADOR ROSICH,. Su temperamento, su dedicacion y su celo en el desempeño de sus interpretaciones, hicieron de él uno de los actores más vigorosos y más eficaces con que podían contar los elencos de mayor jerarquía de la época.
    ENRIQUE ORELLANO: Maestro de actores. Antes de ingresar al teatro fue estudiante de medicina, carrera que abandonó por su vocación "a las tablas".Unía a su brillante desempeño de intérprete una singular condición de director y maestro de la escena.
Durante su larga trayectoria artística muy poco sentada en la capital federal, ya que se dedicaba preferencialmente a realizar actuaciones en el interior del país al que recorrió desde sus cuatro puntos cardinales en épocas difíciles, pero que dejaron bien sentado su prestigio de artista y de gran emprendedor, al punto de que puede con justicia ser considerado como el primer actor empresario argentino y el que en más salas teatrales de la republica argentina ha conocido.
    Muy larga sería la lista de los que he dado en llamar "olvidados", si incluyese a otros como Angela Tesada, Luis Vittone,Pedro Gialdroni, Arseno Mary, Eliseo Gutierrez, Arturo Mario,Adolfo Fuentes,Alberto Bello. Carlos Enriquez. Hector Quintanilla, Miguel Gomez Bao,Severo Fernandez, Marcelo Ruyero, Maria Santos.Felisa Mari. Rafael Pompillo. Rafael Diseo. Rufino Córdoba.Eduardo Sandrini. Margarita Padín. Chela Osés. Margarita Corona. Nicolás Fregues. etc etc. Y excluyo deliberadamente a otras grandes figuras que por ser relativamente mas contemporáneas, están todavía y afortunadamente, en el recuerdo de los amantes de nuestro buen teatro, como Camila Quiroga. Elsa ´O´Connor. Enrique de Rosas. Elías Alippi. José Gomez. Cesar Ratti. Leopoldo Simari y muchos más.
Quizás también el tiempo los haga caer en el olvido, pero para entonces otro llegará que, como yo lo estoy haciendo en estas notas, los reverdecerá en la memoria de generaciones venideras, diciéndoles quienes fueron y que hicieron por nuestro glorioso teatro nacional.
    LOS OTROS Y LA CONQUISTA DE UN LUGAR.
Los otros, son los del fuego sagrado, los mas modestos, los humildes del teatro, los que no habiendo podido encumbrarse en la Capital Federal, se vieron precisados a buscar en el interior del país, de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, el campo propicio para dar rienda suelta a su vocación y a su necesidad de expandir la cultura vernácula a todo rincón de la patria.
Y así se desarrollaban sus temporadas trashumante al estilo de los griegos, lo mismo en las capitales de provincias, como en el más lejano y humilde pueblito donde por lo general no se sabía lo que era teatro, porque el teatro nunca había llegado a ellos. Y estos conquistadores del desierto ,"frase empleada por Don Francisco Bastardi"realizaron esas interminables y sufridas giras durante temporadas y temporadas, soportando todas las vicisitudes de aquella hora en que la incomprensión de ciertos públicos rechazaba la idea que pudiéramos tener un teatro, y mucho mas aún, que hubiese actores nuestros capaces de transmitir desde un escenario las emociones, las alegrías y el dolor de la propia vida en la forma vernácula de nuestos sentires y de nuestra propia idiosincrasia.
Podrían llenarse muchas páginas de este tratado de anecdotario e historia del teatro argentino con los nombres de todos aquellos que realizaron tantas "rascadas", como en la jerga teatral se ha dado en llamar a estas temporadas en que, un empresario con un conjuto de una decena de artistas, encaraba una gira por esos pueblos de Dios, o bien estos mismos actores, constituidos en cooperativas, se disponían a brindar al público un poco de arte para decir "aqui está el teatro" o al propio tiempo, para demostrar lo que el teatro significaba dentro del espíritu humano y de la cultura de un pueblo, si, así es, la cultura de los pueblos se fue haciendo al quehacer del teatro, tal vez, llevando rascadas, pero no menos bochornosas con seguridad, que muchos de los culebrones deplorables que hoy soportamos en nuestra televisión.
    A cuantos les costó el hogar paterno..Cuantos perdieron un amor y cuantas lágrimas costaron a los suyos en muchos casos. Pero , Adelante ¡...Poseídos por ese fuego sagrado, todo sea por el teatro y nada ni nadie los hacía cejar en su empeño.
Cuantos de esos esforzados se habrían labrado un porvenir y logrado hacer fortuna en la ciencia, en la industria o en el comercio, porque talento y capacidad les sobraba para cualesquiera de esas actividades, porque para hacer teatro, para el que hace teatro, lo que menos le falta es inteligencia y talento.

                                                                                                              Continuará.

 


Los elencos que recorrían el país.
Llevando el teatro a los rincones más apartados.

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Autor: Eduardo Corrado


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