Canto a mi ciudad.
Por tu vieja Laprida, avanzaba el tranvía,
-murió la trotadora de piedras desiguales –
Aùn cantan hoy los grillos en los viejos portales
remendando el chirrido de la curva en la vía .
También El Nacional; el viejo Litle Palace,
La Brasileña, hasta el negro Violeta,
son símbolos escritos bajo tus sombras quietas,
son nombres que recuerdan tus enfundadas salas .
El signo de tus sueños, tras los recuerdos grises,
Grigera, Portela, Mentruyt, Naon, Vallejo,
familias columnarias, sangre de cuño añejo.
Son nombres que tus hijos, con respeto los dicen.
El Imparcial, La Unión, Corbacho, Siciliano,
La Comuna, Galet y su Juvencia, letras
ardientes que escribió Pirilo; sin querer ser maestras
inevitablemente fueron un mensaje de hermanos.
Cien años en el tiempo cumpliste ciudad mía,
Tus hijos ya sabemos que designio te lleva
A querer ser moderna, a tener calles nuevas
a elevar chimeneas, a anhelar alegrías.
Daniel A. Justo.
Periodista lomense.
(Diario “La Provincia” 10 de septiembre de 1960.
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