Otro año que se fue y una vez más nos reunimos con la familia para brindar por la llegada de lo que esperamos sea el comienzo de una época mejor. Hace muchos años que ya no brindamos como en los tiempos de mis abuelos. Allá por la década del 60, que mal que bien, eran años donde sobraba el trabajo y había oportunidades para todos.
Algunos las supieron aprovechar mejor que otros. De vez en cuando te encontrabas con algún “Linyera” mendigando por la calle, que por loco o por lisiado, no encontraba otra manera para subsistir. Hoy, gente con manos, con ojos, con piernas y con cerebro optaron por seguir la carrera que se dicta en la facultad de la calle. Así, mientras nos dirigimos a la casa de algún familiar a festejar las fiestas, nos encontramos con chicos y no tan chicos, limpiando parabrisas en los semáforos, culpa de una seguidilla de gobiernos, especialistas en hacer la vista gorda frente al problema de estos indigentes. También somos timados a veces por alguno de estos cuando se nos acercan a pedir una moneda con un bebé en brazos. Bebés que se alquilan por horas para realizar este “trabajo” y que muchas veces mueren por causa del frío o el exceso de calor. Pero no hay problema, alquilan otro y listo. Pero estamos en un mundo tan perverso, donde la gente se emociona cuando alguien baila por un sueño o donde un programa como “La liga” te muestra los problemas que sufren los travestis u homosexuales por los prejuicios que tiene la gente. ¿A qué prejuicios se refieren estos “periodistas” ? Estamos en el siglo XXI, creo que ya a nadie le molesta el tipo de sexualidad que tenga el otro. Lo que jode, es que dos personas del mismo sexo se estén dando besos en la boca en plena calle. Aunque sea por respeto a los más pequeños, nada más. Y no creo que esto sea prejuicioso. Todo aquello que se considera obsceno y se hace a la vista de todos, se convierte en irrespetuoso, más allá de la tendencia sexual de cada uno. Me parece bien que en “La liga” nos muestren que un río infectado está matando o enfermando a la gente vecina del lugar y que hay un municipio que no hace nada al respecto, pero si se les acaban las ideas, es mejor que se tomen el día libre antes que ensuciar el programa con pelotudeces.
En las últimas décadas siempre brindamos por el año nuevo no sin antes esbozar la típica frase “Por fin se fue este año de mier…..”. Ya estamos acostumbrados.
Porque si a vos este año todo te salió bien, si ningún familiar, amigo o conocido tuyo fue asesinado en la calle, si ningún político te hizo sentir indignidad o impotencia con su proceder, si decidís salir a festejar yendo al mejor restaurante del país, fijate que tenga cortinas, porque seguramente la imagen de un “pebete” aplastando su nariz contra el vidrio mientras estás a punto de probar el primer bocado, te va a hacer indigestar.
No nos engañemos más. Si nos fue bien, pero sabemos que a algún familiar o amigo le fue muy mal, nuestra felicidad no va a ser completa. Tampoco puede ser completa cuando sabemos que hay enorme cantidad de semejantes que lloran sus penas mientras otros festejamos. Podemos ir más lejos todavía. La tecnología actual nos permite saber que muy lejos de nuestros hogares, pero dentro de este mundo, hay gente muriendo en las guerras mientras levantamos nuestras copas y otras cuyos huesos atraviesan sus cuerpos mientras nosotros comemos el pan dulce. No digo que por todo ello nos resignemos a ser infelices de por vida ni que dejemos de reunirnos con la familia para despedir el año y desearnos felicidad, sólo digo que no lo ignoremos. No brindemos sólo por nosotros. Pidamos por todos, quizás alguna vez se cumpla nuestro deseo.
Ah, si el mundo se uniera para resolver esto, lo podrían hacer en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, resulta muy cierto que hay pocas posibilidades de que ocurra.
Sin ir más lejos, esta semana, en un documental del canal “History” mostraban como iban a ser las guerras en el futuro. En Estados Unidos y en Rusia ya saben cómo se van a llamar los aviones del 2019, F22, F34 y Mig 35. Luego también ya tienen nombre los misiles anti Mig35 y los misiles anti misil del anti Mig35, y así el anti del anti del anti sucesivamente. Resulta cómico e irónico a la vez. Los que manejan el mundo parecen chicos bobos jugando a la guerra. Y del bienestar general ni hablemos ¿No?
Resultan ciertamente incomprensibles estas proyecciones con respecto a las futuras guerras ya que para ello se destinarán miles de miles de millones de dólares, cuando supongo que para terminar con el hambre en el mundo y llegar a consolidar una paz verdadera entre las personas, como también entre éstas y el medio ambiente, haría falta sólo un pequeño porcentaje de lo que se estima invertir en equipos bélicos, ya que la solución no sería la de alimentar a los pobres de por vida, sino al principio y luego acomodar un poco las cosas para que todos pudieran generar sus propios ingresos de alguna manera. Tal como dijo Albert Einstein alguna vez, “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal sino por las que se sientan a ver lo que pasa.”
Y así, sin darnos cuenta, quizás la gente que idolatramos, aquellas que votamos o que apoyamos ideológicamente por lo que supuestamente muestran, sean individuos con tan pocas luces que sólo pueden ser grandes por la destrucción que ocasionan.
Empieza el año nuevo y no quiero extenderme más con estos pensamientos.
De corazón, les deseo a todos la mayor de las felicidades y hagamos votos para que se cumplan todos nuestros sueños. Levantemos las copas entonces, y brindemos con ganas, que al fin y al cabo, será lo que tendrá que ser y si no, no será nada.
Saludos cordiales,