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Año 8
Nº 90
DICIEMBRE | 2009

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EL DOCTOR MARADONA

Maradona y doctor, son dos palabras que cuando uno las lee juntas, parecen producir un efecto de incompatibilidad. En realidad serian incompatibles, si me refiriese al Maradona más popular del mundo. Pero hubo otro Maradona, que trabajó por los necesitados, ayudó a los pobres y mejoró la vida de muchas personas. Fue un doctor argentino, que invirtió su dinero y su sabiduría, en mejorar la vida de los demás, y supo aprovechar su profesión para ayudar a los humildes. Quizás si en vez de ser un argentino, doctor y pacifista, hubiese sido un argentino, doctor y guerrillero, ahora no seria un perfecto desconocido en este planeta, en donde se endiosa a los violentos y se ignora o incluso se insulta a los pacíficos.

Este Maradona pasó desapercibido, ya que no llenaba canchas de fútbol, ni generaba millones por verlo. Su rostro será siempre desconocido para la mayoría de la humanidad, porque a los que viven de las guerras, no les interesa que se sepa que las cosas pueden mejorar sin violencia.

Este Maradona se llamaba Esteban Laureano Maradona. Nació en Esperanza, provincia de Santa Fe, un 4 de julio de 1895 y murió en Rosario, Argentina, el 14 de enero de 1995. Fue un médico rural, naturalista, escritor y filántropo, carente de fama mundial, gracias a su modestia y abnegación. Pasó cincuenta años de su vida en una remota localidad de Formosa, ejerciendo desinteresadamente la medicina. Este doctor tuvo una vida de lucha y altruismo. Ayudó a comunidades indígenas, tanto en el  aspecto económico, como en el cultural, humano y social.

Este Doctor vivió con humildad, colaborando con su tiempo y dinero, aunque por sus estudios y la clase social a la que pertenecía, podía haber tenido una cómoda y lujosa vida en Bs. As.

Residió un tiempo en Paraguay y cuando decidió volver a Argentina, pensó en ir hasta Formosa y allí tomar un tren a Salta, para luego ir a Tucumán a visitar a su hermano y por ultimo ir a Buenos Aires, donde vivía su madre, e instalar allí el consultorio. En ese viaje, a su paso por la zona de Formosa, el tren realizó una parada en la estación Estanislao del Campo. Aquello era un villorrio metido en el monte chaqueño, formado por unos pocos ranchos sin luz, sin agua corriente y sin gas. Entonces sucedió que un lugareño pidió auxilio para una parturienta, que se encontraba en estado muy grave. El Doctor Maradona le prestó atención exitosamente. Cuando ya regresaba a la estación, un grupo de vecinos pobres, le rogaron que no se fuese. Pues no había ningún médico disponible en varios kilómetros a la redonda. Maradona no lo dudó y se quedó, a pesar de que esto le hizo perder su viaje y un trabajo seguro en Buenos Aires. Su estadía duró allí 51 años, residiendo en un humilde rancho, sin electricidad y sin los servicios que tenían los que vivían en las ciudades. Maradona  prestó ayuda a la comunidad indígena del lugar, formada por tobas, matacos, mocovíes y pilagás, sin cobrar un peso.

Según comentó en uno de sus escritos: “Cuando yo llegué empezaron los problemas. Todo esto era monte, sólo había cuatro o cinco ranchos y estaba todo rodeado de indios, que por otra parte me querían matar. Tanto que uno de ellos, que era famoso, me agarró de las solapas y me sacudió, amenazándome. Pero nunca les tuve miedo ni me mostré asustado. Y no por dármelas de valiente. Sino que soy así nomás. Pero con la palabra dulce y la práctica de la medicina, tratando las enfermedades, dándoles tabaco y consiguiéndoles ropas, las cosas fueron cambiando. Así los traté hasta hoy. Me remangué, me metí en el monte sin ningún temor, arriesgando mi vida y también mi salud…”

Con el tiempo, logró la amistad de los caciques del lugar y el respeto del resto de habitantes. Logró erradicar de la zona terribles enfermedades como la lepra, el mal de Chagas, la tuberculosis, el cólera y la sífilis. Por todo esto, los indios lo llamaban Plognak (que significa 'Dr. Dios' en pilagá).

Seria extenso continuar con los relatos biográficos de este Maradona, desconocido para la mayoría de los argentinos y para el mundo, pero si alguien tiene curiosidad por conocer la vida de este argentino, puede buscar  más datos, en la siguiente dirección:

http://www.pampagringa.com.ar./BIOGRAFIAS/MARADONA_Laureano/maradona.htm

Después de ver la obra del Doctor Esteban Laureano Maradona, y la de muchos médicos argentinos, totalmente desconocidos para las masas. Uno llega a la conclusión, de que si es argentino y desea ser venerado por la multitud, lo mejor es dedicarse al fútbol. Pero si además de argentino, se es doctor en medicina, entonces en vez de curar y ayudar a los oprimidos, lo mejor es imponer las ideas proletarias por la fuerza de las armas. Morirá mucha gente y no solucionará nada, pero usted seguro será glorificado.

Un saludo. Carlos A. Ochoa Blanco

Desde Gijón España
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