Me sugiere este subtítulo, el hecho de que en mis clases de teatro dictadas ùltimamente en la academia del tango y en la biblioteca Gutierrez de Lomas de Lomas de Zamora, solía llevar libretos de obras teatrales argentinas, de una felizmente nutrida colección presente en mi modesta pero bastante bien surtida biblioteca; con ellos, los alumnos practicaban lectura, personajes, modismos y costumbrismos del teatro criollo especialmente, aunque sin dejar a un lado por supuesto, las realizaciones de los clásicos insoslayables.
Casi todos estos libretos, especialmente los editados por la revista teatral, "La escena",tenían al margen del reparto de cada uno de los personajes, el nombre del actor que lo había interpretado en el momento de su estreno, a los alumnos, este detalle les llamaba poderosamente la atención y centraban su curiosidad en averiguar quienes fueron y como fueron esos actores que: como Guillermo Battaglia, ( tío del que conocimos cercano a nuestra generación en actuaciones teatrales y cinematográficas).Miguel F.Lopez--Salvador Rosich--Enrique Arellano--Ángela Tesada y muchos mas, todos grandes actores y hoy caídos en el pozo de los olvidos, mas todos ellos, verdaderos puntales de nuestro glorioso teatro nacional, que si bien no rayaron a la altura de un Pablo Podestà , de un Parravicini o de un Casaux,hicieron casi tanto como éstos para incrementar el interés del público hacia el teatro nacional, y debieron, también ellos, soportar las vicisitudes de la primera hora, cuando unido a la vocación iba anexado el sacrificio y la abnegada dedicación. Y cuando un aplauso valía más que un aumento de sueldo o una línea elogiosa en la crónica diaria , y más que un resalte en el cartel o el programa.
Y los asistentes a mis clases me asediaban con preguntas. ¿Quién era fulano? ¿ Quién había sido mengano ?
los desconocían, nada sabían de ellos a pesar de sus aficiones por el teatro y sus consecuencias.Sòlo por los repartos en los libretos conocían sus existencias y sus nombres, y yo, en más de una oportunidad, mevi.eobligado a postergar una explicación, hasta recurrir a los libros, y en más de una oportunidad acercarme al museo del instituto nacional de estudios de teatro en el subsuelo del Cervantes, y hurgar en los archivos del mismo hasta encontrar el dato deseado.
De ahí lo del subtítulo de este capítulo: "Los olvidados".
GUILLERMO BATTAGLIA:
Fue indiscutiblemente una de las grandes figuras de nuestro teatro. Desde niño tuvo vocación por el arte dramático, al extremo que en los fondos de la casa paterna había construido un escenario y con un conjunto de intérpretes, reunido entre sus amistades, daba representaciones todos los sábados y domingos.
Poco a poco se fue acrecentando su personalidad y como estaba dotado de un gran temperamento, de una vasta cultura, de una maravillosa voz y de un porte arrogante, le fue relativamente fácil escalar posiciones y llegar a ser uno de los intérpretes más cotizados de su época.
Su ductilidad era tal que le permitía actuar lo mismo en la alta comedia donde su elegancia, sus ademanes y su manera de decir eran inimitables.
Descollaba en el sainete o en las grandes obras del teatro universal, sobresalió en un personaje de ambiente altamente social como en "Bajo la garra " de Gregorio de Laferrere o en el "Festìn de los lobos"de Cayol, lo mismo que el Don Pietro en el sainete "Los disfrazados" de Pacheco para pegar un salto y encarnar a "Hamlet" de Shakespeare o "La cena de las burlas" de Sem Benelli.
Fue el gran señor de la escena, un maestro en todo el sentido de la palabra.
FRANCISCO DUCASSE:
Otra gran figura. El galán por excelencia. Fino, desenvuelto, elegante, con un don de simpatía que robaba la atención del espectador desde el momento en que aparecía en escena, de voz varonil, de una perfecta dicción y que, con la misma propiedad que vestía un smoking un jaquet o un frac., se ponía la indumentaria de un compadrito arrabalero o se calzaba una bota de potro en una representación gauchesca.
Ducasse era porteño de pura cepa, aunque muchos lo hacían santafesino por virtud de asiduas incursiones por esa provincia, en la cual ejerció desde secretario de la Asistencia Pùblica ha periodista y el atrevimiento de veleidad en política que lo llevó hasta ser candidato a diputado.
En su mocedad, su señor padre, intento inclinarlo a la dedicación de la banca y el comercio, llegó a ser empleado de banco, pero, ni el periodismo, ni la política, ni la banca estaban dentro de sus ambiciones y propuestas, y renunció a todo eso.
Su inquietud, su temperamento y su vocación por el teatro echaban raíces en su espíritu y no paró hasta regresar a Buenos Aires y, firme en su propósito, un buen día se presentó a Pepe Podestà que estaba actuando en el teatro Apolo, y le dijo : "Me han dicho que usted necesita un primer actor joven....."
Es verdad, ¿y con eso?
"Yo soy ese primer actor joven" afirmo Ducasse.
¿Usted? ¿Desde cuando?
"Desde el momento que usted me dé la oportunidad para demostrádselo,"
Don Pepe lo miró de arriba a abajo algo sorprendido por la naturalidad con que se había expresado Ducasse, por la firmeza que había puesto en sus palabras, por su tono convincente, y lo aceptó de inmediato , diciéndole : "Pero no olvide joven, que en la cancha se ven los pingos.......".."Alli me verà",replicò Ducasse.
Poco después debutaba con el estreno de la obra "Culpas ajenas"de Martìn Coronado, y puede decirse que desde ese momento quedo sellada su suerte dentro del teatro argentino en el que, merecidamente, conquistó la fama de ser el galán insuperable.
Su casamiento con nuestra grande e inolvidable actriz Angelina Pagano, dio motivo a la fundamentaciòn del rubro : "Pagano-Ducasse",rubro que durante varias y muy brillantes temporadas escribieron pàginas de oro en el rico historial de nuestro teatro argentino en virtud a la calidad de su repertorio que desarrollaron en el cual se contaron obras de Josè Leòn Pagano, Belisario Roldàn,Cèsar Iglesias Paz y muchos otros prestigiosos autores que dedicaron sus aptitudes al teatro nacional.
MIGUEL F. LOPEZ:
Un caso similar al de Ducasse, pero de fugaz transitar en nuestra vida teatral.
Periodista rosarino, llegó a Buenos Aires convencido de su decisión y de sus dotes actorales, se presentó a Gerònimo Podestà que estaba actuado en el teatro de la Comedia ubicado en la calle Carlos Pellegrini y de un solo salto se convirtió en uno de los galanes mas recios, mas elegante y de mejor movimiento escènico.
Lo ocurrido con este actor, trae a la memoria aquello de que "El artista nace, no se hace",demás está que al que quiera serlo, se le enseñen todas las reglas de la poética, de la verificación, de màs està que aprenda que es una redondilla, una décima, un soneto, inútil es que sepa de cuantas silabas se forma un octosílabo, un endecasílabo o un alejandrino, si el poeta no está dentro de èl, no hay poesía. Con el actor, ocurre lo mismo, podrá indicársele,"Diga usted esto de esta manera", "Camine de este modo", Accione de tal o cual forma o gesticule de esta manera" podrá sin duda servirle de cierto pulimento y aporte cultural, pero si el actor no está dentro de él , no hay intérprete. Y el intérprete estaba innato en Miguel F. Lopez.