Cierta vez, en la época en que yo aún era un estudiante de secundaria, con un par de compañeros, Eduardo y Oscar, decidimos cenar en mi casa un día en que mis padres se encontraban de viaje. Para ello, nos dirigimos a una rotisería y compramos un pollo al Spiedo y una botella de vino. ¡Qué noche íbamos a pasar! En aquel entonces algo así, para nosotros era toda una fiesta. No teníamos DVD ni Videocasetera, ni TV color, ni Play Station, ni nada. La noche nos deparaba quizás un juego de cartas o Ajedrez, guitarra , vino y extensas charlas evocando tiempos pasados y penas por algún que otro amor contrariado. Nos ubicamos en la mesa alrededor del pobre animalito, tomé un cuchillo y me dispuse a trozarlo. Hice un tajo por un costado mientras agarraba una de sus patas, mientras Eduardo tomaba la otra y para no ser menos Oscar lo tironeaba de sus alas como temiendo que el pollo se escape. De tanto tironear alguien se quedó con un pedazo demasiado grande para su mano. No esperamos a que lo devolviese. Nos abalanzamos sobre él para quitárselo y luego se armó una guerra campal y en menos de un abrir y cerrar de ojos, el pollo se encontraba desparramado sobre la mesa hecho añicos. Una picadora no lo hubiera podido hacer mejor. Nos quedamos mudos y nos miramos por unos segundos hasta que alguien bajó su mano y empezó a correr desechos para su lado. Los otros dos hicimos lo mismo. Ya no hacían falta los platos. Comimos los escombros del pollo directamente desde la mesa luego de cerciorarnos antes, que los montecitos fueran parejos. Al terminar y ya con la panza llena, nos volvimos a mirar y nos pusimos a reír como nunca antes lo habíamos hecho. Todavía me río cada vez que recuerdo aquella situación. Al fin y al cabo, era sólo un pollo.
Hoy en Argentina se manifiesta un entorno similar a este relato. Todos queremos comer el pollo y no sólo eso, también queremos quedarnos con la mejor parte. Tomamos decisiones apresuradas buscando la solución a un problema, sin que nos importen las consecuencias que pudieran surgir de dicha situación. Pasan los años y lo mejor que aprendimos a hacer es a especular. ¿¡Viste los vecinos!? ¡Se la pasaron especulando todo el fin de semana y nosotros nada! Ni Espe ni Culando! Y claro, porque de la especulación a la envidia hay sólo un paso. Los maestros y los médicos hacen huelgas especulando conseguir mejores salarios. Los piqueteros cortan la ruta especulando con…….báh, todavía no me queda claro con qué especulan ya que cuando los reportean, pocos saben que están haciendo allí. También están los del campo con el tema de los impuestos, la soja, etc. Si alguno piensa que hacer una huelga o cortar una ruta es la mejor solución para el bien de todos, que levante la mano. No veo ninguna mano en alto así que les voy a decir que en este país existe otra realidad, que no se muestra demasiado y que la sufren en primer término los comerciantes, al menos los de clase media para abajo. Tal vez en todo el año, para ellos, sólo tres o cuatro meses sean productivos. En otros tres o cuatro salen hechos y en el resto tienen que poner plata para no cerrar el negocio o perder su casa. Así se vive hoy. Claro, un maestro podría decir “El comerciante no hace paro porque no puede cerrar el negocio, pero si pudiera lo haría” ¿Y un abogado? ¿Puede hacer una huelga? ¿Y un arquitecto? ¿Un electricista? ¿Y los plomeros? Sí claro, todos pueden. Pero acá ya sabemos quienes hacen los paros. Los vienen haciendo desde hace más de treinta años. Es irónico, pero los maestros o médicos de hoy ¿No fueron acaso los estudiantes del ayer? ¿Acaso ignoraban en donde se metían? ¿Será que muchos decidieron seguir la carrera de maestro o de médico porque las huelgas les parecieron divertidas sin que mediera vocación alguna en la elección? ¿No es hora de pensar en alguna que otra alternativa menos dañina? ¿En qué universidad se dictan las materias de Paro, Huelga, Corte de Ruta y Carpa Blanca? Cuando se hace una huelga se joden los estudiantes, se joden los enfermos, se joden los que tienen que viajar, etc. ¿No es un poco egoísta hacer una huelga?. ¿No les molesta ese cartel que les aparece en la frente cada vez que hacen un paro o que cortan una ruta y que dice “Que se jodan todos”?
Por si no lo sabían, les digo que TODOS, YA estamos Bien Jodidos. TODOS vivimos al día, TODOS nos sacrificamos aún sabiendo que mañana vamos a estar igual. Aún así TODOS ponemos un granito de arena con gran esfuerzo y con la esperanza que en un tiempo no muy lejano, algo cambie. Un maestro tiene muchas otras formas de incrementar su salario. Puede dar clases particulares, o puede buscar un trabajo extra como mucha gente hoy lo está haciendo. Lo mismo un médico, puede hacer horas extras o abrir su propio consultorio, a menos que sienta que no posee tantos conocimientos como para trabajar solo. No se van a morir por ello. Muchos comerciantes trabajan más de catorce horas diarias y aún así el dinero no les alcanza para nada.
Me parece que los que se dedican a quejarse todo el tiempo por lo poco que ganan, lo hacen por comparación con los que están bien arriba, con los que roban, con los corruptos o los que viven de rentas y se olvidan de mirar a los que están bien abajo, o sea, a la mayoría de nosotros. Entonces, les sugiero que si quieren hacer un Paro que lo hagan, pero de la siguiente forma: Paren la mano, Paren la pelota, Paren de joder, Paren de boicotear, Paren de ser egoístas, Paren porque el país se derrumba y finalmente, hagan una huelga por algo que sea realmente justo.
Tenemos un país maravilloso, lleno de riquezas. No hay gente inmolándose en la calle ni grupos terroristas como en otros países. No estamos en guerra con nadie. ¿Por qué será que todo esto no lo sabemos valorar? ¿Se necesita perder los ojos, las piernas o tener un cáncer para caer en la cuenta de que antes estábamos mejor?
El país es como el pollo. Pero un pollo de puta madre ya que se viene bancando desde hace varias décadas que desde arriba lo vengan desplumando, en tanto que algunos de los de abajo y para no ser menos, se cuelguen de sus patas, de sus alas y hasta de su cogote, mientras tanto otros sectores sólo permanecen como espectadores. Pero ¡Cuidado! Si el pollo de pronto quedara hecho añicos de la noche a la mañana, ¿A quién le echaríamos la culpa? ¿A Bush, a Bin Laden, a la ETA, al Petróleo, a la Soja, a la guerra del Medio Oriente, a Tinelli, a la Legrand a CQC? No sé. Seguramente empezaríamos a repartir culpas a diestra y siniestra, haciendo honor a la falta de memoria que nos caracteriza. Me parece que es hora de tomar conciencia. Si hay que hacer una huelga, pues hagámosla, pero hagámosla entre todos. Treinta millones de Argentinos en Huelga, ¿Acaso no sería más convincente? Porque como dije antes, no existe un par de sectores que están mal. Hoy, lamentablemente TODOS estamos mal.
Entonces, que les parece si para la próxima nos avisan con tiempo, así vamos preparando la Carpa blanca, el mate, las pelotitas de Ping pong y el Picnic lo disfrutamos entre todos.
Saludos cordiales, Rafael Ablin
Lomas y su Gente
Nota publicada por selecciones del Readers Por lyonel71 Con respecto a este tema tengo mucho para contar, pero por ahora me voy a remitir a la nota publicada en la página 34 de Septiembre. Una doctora dice: "No le informaría a un superior, si sé que un colega está cometiendo graves errores por incompetencia, falta de conocimiento o inoperancia" Lo primero que pensé fue "Tenía que ser argentina" Ese modo de pensar sólo puede ser propio de alguien que en primer lugar se siente muy inseguro de si mismo, por lo tanto no deberían dejar que siga ejerciendo a menos que acepte ser sometida a una serie de exámenes a fin de evaluar si cursó la carrera o compró el título. Como profesional y como argentino, me siento completamente indignado. Hace algunos años me tocó residir un tiempo en el Medio Oriente. Estando en Israel, me tocó presenciar un acto delictivo llevado a cabo por un argentino que ya residía en el país desde hacía más de diez años. Las autoridades de cierto establecimiento me llamaron para saber si yo sabía algo al respecto. Quizás, les contesté. Pero yo soy nuevo acá, tal vez ustedes tengan otras formas de averiguarlo, no quiero ser "Buchón"
En Israel somos todos "Buchones", me contestaron. Me llevó sólo un segundo comprender el por qué un país tan pequeño ha logrado en pocos años un avance tan pronunciado en todos sus ámbitos y en medio de tantos enemigos. Algo que muchos siempre se han preguntado. Lo que le ha tocado en suerte atravesar a un país no es consecuencia de su tamaño ni de su clima ni de sus vecinos ni de sus riquezas, es producto de su propia gente.
Tal vez hoy alguien que sólo tenía un dolor de cabeza, esté muriendo en manos de algún médico que esta colega se niega a denunciar. Ahora es responsabilidad de todos, incluso de esta revista que ha tenido a bien publicar el articulo. Muchas gracias.