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Año 9
Nº 110
AGOSTO| 2011

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ABORTO FELINO.

Nuestros sueños, algunas veces nos trasladan a mundos confusos y grotescos. Son mundos donde lo absurdo se mezcla con lo real y cotidiano. En uno de esos mundos estuve yo la otra noche, cuando tuve un sueño, que transcurría en un país donde los habitantes actuaban como humanos, pero en realidad tenían aspecto de animales. Eran dos grupos los que habitaban aquel país: felinos y roedores. Ambos grupos no solo se comportaban como humanos, sino que incluso tenían diferencias políticas, que encauzaban a través de dos partidos. Uno era el Partido Felino y el otro el Partido Roedor. Mi sueño comenzó dentro de un parlamento, donde los dos partidos debatían la posibilidad de aprobar una ley, que permitiese asesinar a sus descendientes, antes de nacer. Es decir, lo que nosotros conocemos como aborto. Según explicaba un diputado gato, si esa ley era aprobada, las gatas y las ratas podrían abortar cuando ellas lo decidiesen. El diputado ratón, que representaba al Partido Roedor, no estaba de acuerdo con la ley propuesta por el Partido Felino. Una vez terminado el debate y al ver que no llegaban a un acuerdo, decidieron someter la ley a votación. En realidad no había margen para la sorpresa, ya que el Partido Felino contaba con mayoría. Por tanto la ley fue aprobada, y desde aquel instante, gatas y ratas, podían asesinar a sus crías cuando lo deseasen, siempre que fuese antes de nacer.
Al principio hubo manifestaciones de protesta, por parte de las ratas. Pero con el paso del tiempo, la ley del aborto pasó a ser una ley más. Claro que esa aparente normalidad, no significó que los roedores estuviesen de acuerdo con el aborto. Por consiguiente las ratas no abortaban y las que no querían sus crías, en vez de matarlas, las daban en adopción.
Mientras tanto, el Partido Felino, seguía orgulloso creyendo haber dado un gran paso en los derechos de los habitantes de aquel país.  Según ellos, ya podrían practicar sexo sin importar las consecuencias, pues el aborto permitiría solucionar el estorbo de un embarazo. Esa facilidad para matar a quien sobraba, fue logrando el incremento de abortos en las filas del Partido Felino, cuyas seguidoras llegaron a ser las únicas que practicaban el aborto en el país.
Mientras tanto, las ratas, aferradas a las ideas políticas de Partido Roedor, seguían  teniendo descendencia. Esa actitud favorecía el incremento de la población de roedores, que a su vez contribuía a incrementar la cantidad de afiliados en el Partido Roedor.
La cuestión es que en ese mundo de gatos y ratones, la ley del aborto, produjo el mismo efecto que sufren los animales en plena naturaleza. Es decir, que los débiles desaparecen en favor de los más fuertes. De esa forma, los fuertes se multiplican y terminan haciéndose dueños del territorio. Los débiles, al ir disminuyendo, acaban siendo sometidos y condenados a desaparecer. El aborto fue el elemento que acabó con el equilibrio que había existido hasta su aparición. Al ir mermando las nuevas generaciones de felinos, la difusión de sus ideas fueron desapareciendo. Mientras tanto, la doctrina de los roedores, fue ganando terreno.
Cuando desperté y empecé a pensar en mi sueño, llegué a la conclusión de que aquello trasladado al mundo de los humanos, podía producir el mismo efecto. ¿Qué grupos políticos son los mayores defensores del aborto? ¿Qué mujeres son las que asumen el aborto como un logro liberador? ¿Serán ellas las que más lo utilicen? ¿Quedarán esas mujeres sin descendencia a quien trasladar sus ideas políticas? Son unas cuantas preguntas a las que solo el tiempo puede dar una respuesta exacta. Quien sabe, quizás, como ya mencioné antes, el aborto sea un elemento más de la naturaleza, para seleccionar a las mujeres fuertes. Una mujer débil escogerá lo que considera más fácil. Una mujer fuerte, se enfrentará a cualquier cosa, con tal de llevar su embarazo hasta el fin. Y así, sin darse cuenta, logrará que sus genes continúen viaje al futuro.
Los humanos pertenecemos al reino animal, donde solo los fuertes sobreviven. Lo que pasa es que a diferencia de los animales, nosotros tenemos la posibilidad de luchar contra las enfermedades que nos debilitan. El aborto es como un virus en la sociedad. Para ese virus también existe una vacuna, cuyos componentes son: información, educación, cultura, apoyos psicológicos, protección a las embarazadas, apoyos económicos, protección de la familia, etc. Lo malo es que los ingredientes de esa vacuna, exigen del Estado dedicación y dinero. Ciertos grupos políticos, consideran al aborto su mejor aliado para eliminar de la sociedad, a futuros ciudadanos inadaptados. Lo que no se dan cuenta esos grupos políticos, es que las mujeres que más abortarán, son aquellas que tienen sus mismos ideales. Quien elige el aborto como solución, seguro que no tuvo en su infancia el cariño de sus padres, por eso si hace cien años hubiese existido el aborto libre, quizás ellos y ellas no estarían aquí.

 

Un saludo. Carlos A. Ochoa Blanco. DESDE GIJON ESPAÑA

Desde Gijón España
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