Ciudad. Emilia Romagna tiene 9 provincias. Bologna, la capital de la región, llamada la rossa (roja) por el color particular en su construcción del centro histórico; la grassa (gorda) por su cocina gustosa y sabrosa; la dotta (doctora) por la Universidad (la facultad de Jurisprudencia nació en el siglo XI); la turrita por el gran número de torres que se encontraban en un tiempo, entre finales del siglo X e inizio del XI las familias nobles de la época construyeron alrededor de doscientas; hoy sólo quedan una decena de ellas, entre las que podemos mencionar la Torre de los Asinelli y la Garisenda, símbolos de la ciudad.
¿Queremos conocer los otros centros de provincia? Vayamos a Modena, donde recomendamos visitar el Palacio Comunal con la torre del reloj y la Ghirlandina, una torre de 86 metros. A Reggio Emilia vamos a visitar el “Mauriziano”, la residencia cuatrocentesca de la madre de Ludovico Ariosto. El poeta pasó algunas temporadas en ella y algunas de sus habitaciones están intactas. En Parma nos espera el Teatro regio que hizo construir Maria Luisa entre el 1821 y el 1829. Históricamente ligada a Parma es Piacenza. Pier Luigi Farnese la eligió como capital de su feudo, convirtiéndose más tarde en Ducado de Parma y Piacenza.
Rimini, meca del turismo estivo con hermosas playas. Ferrara la contempló Giorgio Bassani, el escritor que la usó en muchas de sus obras, y el director Michelangelo Antonioni la plasmó en sus films. Ravenna nos recibe con sus espléndidos mosaicos bizantinos. Los podemos admirar en el Mausoleo de Galla Placidia o nella Basilica di S. Apollinare in Classe. Y finalmente Forli, sobre via Emilia. Su nombre deriva del latín Forum Livii.
El delta del río Po, que se encuentra en esta región, es uno de los más extraordinarios paisajes italianos, es el territorio más joven de Italia. Los geólogos lo definen “delta activo”, porque está todavía en evolución. Es además el Parque del Alto Apenino Modenese; explorándolo todavía nos encontramos con campesinos como en el pasado, o en zonas más retiradas encontramos los verdaderos protagonistas del lugar: lobos, marmotas y águilas.
La Emilia Romagna es el paraíso de los buenos paladares. La región ofrece muchísimas especialidades alimentarias, el parmigiano, por ejemplo. Era ya conocido en el 1200 y hasta Boccaccio lo cita en el Decameron. El verdadero se produce en un área muy reducida. ¿Y que decir del famoso aceto Balsámico de Módena? El auténtico es tan preciado que se aconseja consumirlo en dósis mínimas. Un arte antiquísimo es la preparación de los tortellini. Las verdaderas amasadoras todavía los hacen a mano. Recordemos también una especialidad de la Bassa Parmense, el culatello: lo llaman el rey de los fiambres. Y después la mejor mortadela. Para los amantes del buen vino tenemos la mejor selección entre Lambrusco, Sangiovese, Trebbiano...