Cuando finalizo la guerra del Pacifico en 1883, el tratado de paz firmado dispuso la cesión de las provincias peruanas de Tacna y Arica a Chile por el termino de diez años, al cabo de los cuales su destino debería ser resuelto por un plebiscito, pero esta consulta nunca llego a realizarse provocando la ruptura entre ambos países .en el año 1911, un laudo del presidente Hoober devolvió Tacna al Perú, conservando Chile Arica y recibiendo, además, una indemnización. En esa perturbada provincia peruana reintegrada por el país trasandino, nació en el consulado de Bolivia, Ricardo Jaimes Freyre 12 de mayo de 1868.
El padre de este poeta, don Julio Lucas Freyre, había combatido en la guerra del Pacifico con el grado de teniente coronel y ocupó, luego de terminada esta conflagración, el cargo de embajador ante la corte de Pedro II en Brasil .Esta condición diplomática le permitió a Jaimes conservar la nacionalidad boliviana para su hijo.
Exilio En La Argentina.
Los reiterados desencuentros políticos que se sucedían en Bolivia, llevan a la familia Jaimes buscar asilo en nuestro país y el padre, que tiene grandes dotes intelectuales, colabora en el diario “La Nación” , donde hace célebre el seudónimo de “Brocha Gorda”.
En el seno de este hogar distinguido, pero sujeto permanentemente a los vaivenes de frecuentes conflictos institucionales, transcurre Ricardo Jaimes Freyre su adolescencia esperando ansioso volver a la tierra de sus mayores.
Bajo el celeste cielo de su patria este preclaro poeta escribió sus primeras obras e inició una actividad literaria que no abandonaría hasta su muerte. Como funcionario le tocó intervenir de gestor ante el gobierno de Chile para la revisión del contrato de 1904 .Fue ministro de Relaciones Exteriores e Instrucción Publica, se desempeño como ministro Plenipotenciario en Washington y como embajador en el Perú , donde es condecorado con la Orden del Sol y finalmente es destacado al Brasil.
REGRESO A LA ARGENTINA.
avatares de su azarosa existencia ,signada en muchas ocasiones fluctuantes , lo traen nuevamente a nuestro país , aunque esta vez para ocupar un modesto puesto de profesor de Literatura en la Universidad de Tucumán, pasando luego a ejercer una cátedra en la Escuela Normal .Se encariña tanto con esa provincia que trata de afincarse allí obteniendo un puesto de maestro que le permite organizar el archivo histórico y recopilar los actos de la sala de representantes , demostrando en esa tarea un amplio conocimiento de la historia argentina.
Esta nueva disciplina despierta en Jaimes una nueva aspiración literaria: ser historiador; así publica la “Historia del descubrimiento de Tucumán” y “El Tucumán del siglo xvi, volúmenes con acertadas y múltiples descripciones y una enjundiosa narrativa que lo consagra definitivamente en ese género. Debido a esa importante actividad, el 30 de junio de 1916 el juez Federal de Tucumán le concede la ciudadanía argentina, con todos los derechos que acuerdan las leyes de esta Nación.
El gobierno boliviano, en mérito a sus excepcionales cualidades y sin considerar que había optado por la ciudadanía de nuestro país, lo llama para ocupar un ministerio .Luego es nombrado delegado a la Liga de las Naciones en Ginebra y en el año 1927 viaja a Estados Unidos como ministro Plenipotenciario .Allí fallece su esposa, Felicidad Soruco, y esta pérdida irreparable de la que nunca logra reponerse transforma su vida. Es trasladado después al Brasil y al poco tiempo por discrepancias con el presidente de Bolivia, presenta su renuncia y se radica en Buenos Aires.
SU PASO POR BANFIELD.
Quien fuera ministro de su nación en dos oportunidades , que alcanzo la máxima jerarquía en la carrera diplomática, autor teatral, historiador, con libros como “Los sueños son vida”, “País de sueños” ,”País con sombra” y Poesías completas”, se radica en Banfield en una pequeña casa de la calle Rodríguez Peña 471 con sus hijos Yolanda y Víctor, carente de recursos , la salud quebrantada y luchando penosamente para obtener una jubilación docente que finalmente le permitió vivir con total modestia hasta su fallecimiento.
Los que lo conocieron no olvidan la dignidad de su figura, lo impecable de su vestimenta –el negro era su color favorito- y su apostura, aunque en sus últimos años de vida resaltara por sus extravagancias, ya que solía asombrar al vecindario paseándose en “Robe de Chambre” por las calles de la zona.
UN FINAL IMPREVISTO-
En la madrugada del día 25 de abril 1933, victima de un síncope cardíaco expiraba súbitamente este excelso americano.
Sus restos fueron cubiertos con la bandera de su patria, hallándose presentes en su sepelio personalidades de la talla de Leopoldo Lugones, Manuel Gálvez , Enrique De Gandia, Hugo Wast y Juan Pablo Echagüe 8 de noviembre de ese mismo año los restos de Ricardo Jaimes Freyre y los de su padre fueron llevados a Bolivia para que descansen definitivamente en su tierra , que muchas veces debieron abandonar en forma obligada pero que incuestionablemente era la de ellos.
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