Mi sonrisa es seca y mi rostro es serio,
mis espaldas anchas, mis mùsculos duros
mis manos partidas por el crudo frìo
sòlo ocho años tengo, pero no soy niño.
Detràs mis ovejas ando por el cerro
y cargau mi leña bajo hasta mi puesto
a soplar el fuego, a mismiar mi soga,
y no tengo tiempo para ser un niño.
Los años caminan y todo es lo mismo,
moti, sal con lechi son mis caramelos,
mi juguete un chivo o el perro ovejero,
poco tiempo tengo, pero no soy un niño.
Mi aviòn de juguete es un cuervo viejo,
mi camiòn un burro de trotar muy lento,
mi amigo, es el zorro que roba mis cabras
y es todo mi consuelo de poder ser niño.
Mi rostro es de viejo y mi andar de agüelo,
mis callos partidos por piedras del cerro,
mi poncho rotoso por el fuerte viento,
todo eso me dice, que no soy un niño.
¡¡¡Y no hay reyes magos,
no hay Dìas del niño,
jamàs tuve suerte
de poder ser niño!!!.-
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