Publicar    


Año 6
Nº 74
Agosto | 2008

:: Sumario
:: Info Profesional Nuevo!!!
:: Guía Comercial
Rubros por orden alfabético




:: Servicios Utiles
:: Prensa
:: Links
 
 
 
 
 
:: Cosas de la vida

Ni tan bueno, ni tan malo.


A lo largo de nuestras vidas, nos toca recorrer diversos caminos, que nos conducen a diversos destinos y que nos convierten, de acuerdo a quién sea el observador de turno o las personas que nos rodeen, en el tipo más bueno del mundo o en un reverendo hijo de .......... Incluso, muchas veces, todos los que nos rodean no llegan a ponerse de acuerdo acerca del adjetivo que merece llevar nuestro nombre a cuestas.

En el momento que das algo o hacés un favor a alguien porque te sale dar y no porque sea una obligación, una parte de los observadores te va a tildar de “bueno”, porque posiblemente sean los que estén recibiendo, y el resto, los que miran, te pueden llegar a tildar de bolu..... ¡Mirá a quién ayuda! Tal vez les dé por pensar.

¿Y qué pasa cuando en una ocasión decidís darle o hacerle favores a dos partes distintas? Bueno, que en este mundo de mentes deterioradas, tanto una parte como la otra, en principio te va a calificar con un “Sos un buenazo”, pero a la vez, te van a calificar de bo......., por darle también cosas a la otra parte, porque según ellos, los otros no se lo merecían, y para terminar, ambas partes te van a calificar de hijo de......., por no darles a ellos, la parte que le diste a los otros que según ellos, los otros no se merecían y a ellos les hubiera venido muy bien. Lo cierto es que no siempre, las partes te dicen las cosas malas en la cara. Por lo general, lo van desparramando por aquí y por allá. Así, un día, vos vas por la calle y sin comerla ni beberla, te percatás que hay personas que no te miran bien. Ya todo el mundo se enteró de lo bueno, lo bolu....... o lo flor de hijo de .......... que sos, y si bien luchaste toda la vida para procurarte un futuro mejor, nadie se va a acordar de ello. Ni siquiera vos, ya que la gente está tan convencida del pedazo de mie...... que sos, que hasta vos mismo te lo terminás creyendo. Así vas caminando medio obnubilado por la vida y cada vez que algo te sale mal, te decís a vos mismo “Me lo tengo merecido” Por malo. Entonces un día, con un peso en los hombros que ya te cuesta soportar, te empezás a sentir asfixiado y decidís borrarte por un tiempo sin decirle ni a tu propia sombra por que lares andarás. Y ahí, tirado posiblemente bajo la sombra de un ombú en el medio de la pampa, empezás a recorrer con tu mente todo lo que recuerdes desde el día de tu nacimiento. Principalmente ahondarás en las situaciones donde nada o poco bien te has comportado.

Llevás algunos cuadernos de cien hojas cada uno para ir anotando todos los detalles de tu frondoso pasado.

Y te ponés a escribir. Y escribís....escribis.....escribis y luego de algunas semanas empezás a leer todo tu prontuario, resaltador en mano para ir remarcando las cosas más terribles. Al terminar, caés en la cuenta de que nada era tan espantoso. Que viviste cada etapa de tu vida en forma semejante a la de cualquier otro. Con cosas malas, cosas buenas, y con las alegrías y tristezas características del simple transcurrir por este mundo.

Al final, das por terminada la autosesión bajo el ombú y te convencés de que no importa lo que hayas hecho, siempre habrá personas que lo verán bien y otras que no. Así es la naturaleza humana.

Hugo Finkelstein, escribió alguna vez: Si YO digo: “Nada es tan bueno para mi si a ti te hace mal”, eso es amor. Pero si TU dices: “Nada es tan bueno para ti si a mi me hace mal, eso es egoísmo” Hay que saber discernir entre estas dos situaciones.

Volvés a tu ciudad con los hombros un poco más livianos y al llegar a tu casa te reencontrás con tu mejor amigo. Ese que siempre va a estar a tu lado pase lo que pase. Ese que jamás va a pensar mal de vos. El que nunca te va a criticar, el que te quiere de forma incondicional. Lo abrazás, y le acariciás la cabeza, le ponés la correa y lo llevás a pasear a la plaza.

Que, ¿Acaso pensaban que todo el mundo era igual?

Saludos cordiales,                
Rafael Ablin


Lomas y su Gente


 
 
 
 
Copyright © 2008 Lomas y su Gente - Todos los derechos reservados.
 
Toda la página