Muchas veces en reuniones familiares o con amigos, el clima se mantiene calmado hasta que alguno decide tocar un tema específico que de antemano, sabe o intuye que al menos a uno de los presentes le puede causar cierta irritación. Y bueno, es la sal de la vida, no tiene nada de malo polemizar un poco. En este mundo con tanta debacle política y con tanta guerra presente no es difícil encontrar un tema que genere cierta adrenalina en el ambiente.
Lo que he llegado a notar en los últimos tiempos, tanto sea que se trate de una reunión de amigos o de un mitin político, es que, más allá de la enorme batahola que se produce al tocar ciertos temas, parecería ser que la orientación de las ideas de algunos y su proceder respectivo, es inversamente proporcional a lo que están, entre comillas, apoyando o defendiendo.
Así vemos que, cuando el tema en cuestión es por ejemplo la guerra, supongamos las del tipo que se desarrollan en Medio Oriente ya que es una de las que más sobresaltan a la opinión pública, resulta que quienes están a favor de la guerra son los que más suavemente exponen sus comentarios, mientras que quienes están a favor de la paz, estallan colerizados bramando a los cuatro vientos que hay que aniquilar a éste o a aquel, y siguen con frases como “Muerte a los genocidas” comparando a los gobiernos de los países que sólo intentan defenderse y vivir en paz, con los nazis de la GESTAPO.
En pocos minutos, a estos señores, la presión les sube a 18, se le hinchan las venas del cuello y si tuvieran una ametralladora en sus manos, posiblemente nos matarían a todos.
Estos son los que bregan por la paz. No hace falta que los nombre. Los vemos todos los días en la televisión. ¿Qué cuántos son? Muy pocos. Parecen muchos pero son pocos. Quizás unos miles, pero representan menos del 0,001% de la población mundial. Usted quizás se preguntará el porqué entonces parecen tantos. Pues, porque los medios se encargan de mostrar a diestra y siniestra las imágenes de estos locos bajitos veinte veces por día. Quienes realmente desean la paz, los que tienen buen corazón, no se parecen en nada a estos individuos. Muchos inician una guerra con el sólo objeto de defenderse luego de haber sido primeramente agredidos un sinnúmero de veces ante la mirada distraída e indiferente del resto del mundo, de este modo, surge inmediatamente para ellos, la siguiente cuestión: ¿Si no nos defendemos nosotros, entonces quién lo hará? Esos individuos que repelen una agresión con otra agresión, no necesariamente son los que desean la guerra. Fueron provocados una y otra vez y seguramente son los que, al fin y al cabo, desean para su pueblo una paz definitiva y duradera. Si te pegan un cachetazo en el medio de la calle, ¿Cuántas veces pondrías tu otra mejilla para que lo sigan haciendo? Creo que ninguna.
Cuando te arroje el segundo cachetazo tú antepondrías tu mano para que no te golpee y seguidamente le sugerirías que no lo vuelva a hacer a costa de que tú podrías reaccionar del mismo modo.
De todas formas, ello no significaría que estás a favor de la guerra. ¿O sí?
A lo que quiero llegar es que no todos los que repelen una guerra con otra guerra son indudablemente “los malos” ni todos los que se manifiestan por la paz, son evidentemente “los buenos”.
Así, es que es muy común y muy penoso también, ver a grupos de encapuchados en diversas partes del mundo, portando palos o cadenas, alegando que están manifestándose por la paz. Imagínense en medio de una manifestación como esta viendo todo lo que sucede.
-A ver vos, ¿A dónde vas? ¿Estás apurado? ¿No ves que nos estamos manifestando por la paz? Tomá, tomá y tomá, para que aprendas. Y, ¿Alguien me puede decir qué joraca tiene que ver un pobre transeúnte latino, con la guerra en Medio Oriente, como para terminar con la cabeza partida al medio?
-Y vos, se dirigen a otro, ¿Estás a favor de la guerra o de la paz?
Luego de haber visto la anterior escena, sólo atina a contestar: Yo…yo…este que....yo no estoy “apurado para nada”
-Ah, ¿No?. Pero movéte imbécil, no ves que nos interrumpís el paso. Tomá, tomá y tomá, para que aprendas. Y otra cabeza partida.
Un segundo después, se te acercan a vos y te preguntan – Y vos, ¿Qué estás mirando? ¿De qué lado estás vos? Y como ya tuviste suficiente tiempo para pensar en algo les contestás
-¿Yo? ¿Y de qué lado voy a estar? Del lado de ustedes “chochamus”, ¿De quién si no?
¿No tendrían una capucha para prestarme? Jeje!
Entonces posiblemente, recibas una palmada en el hombro mientras como quien no quiere la cosa, secás el sudor de tu frente añadiendo en forma inmediata, ¡Qué calor!, ¿Cierto? ¡Qué mal día elegimos para manifestarnos! Ufff!!
Pero volviendo nuevamente a la realidad, es bien sabido que en algunos países, los que quieren la paz están armados sólo con palos, pero en otros, están armados con ametralladoras, cohetes y misiles, y la cosa cambia un poco ¿No? Bueno, sólo traté de escribir una breve parodia acerca de este tema, pero lo cierto es que se podrían llegar a escribir un millón de libros y como dice la canción “Si la historia la escriben los que ganan eso quiere decir que hay otra historia” pero en la situación por la que atraviesa el mundo actualmente, no distingo ningún ganador a la vista, ni a nivel político ni a nivel bélico ni a nivel religioso. En medio de este entorno abrumador, tal vez nos convenga esperar un poco, quizás dos o tres años más, en una de esas, nos invaden los extraterrestres y nos explican qué fue lo que nos estuvo sucediendo desde que el día en que Adán se comió la manzanita. Es un sentir nada más……digo….como opinan por ahí que, “desde afuera todo se ve más claro” tal vez hay algo que se nos está escapando y ellos nos pueden ayudar a resolver el dilema. Vamos a elevarnos imaginariamente por un momento hasta la estratosfera o quizás un poco más alto. Elijamos un punto donde podamos observar a todo el planeta y con telescopios, a toda la gente. ¿Qué veríamos? En principio, algo maravilloso. Bosques, estepas, montañas, ríos, mares, valles, campos sembrados, lagunas brillantes, peces, aves, mucha vida silvestre, mucha agricultura, mucha ganadería, personas, casas, edificios, megaestructuras, trenes eléctricos, aviones, automóviles, etc. Luego, con el telescopio aumentado, también podríamos observar, alimentos por doquier, que alcanzarían para sanear el hambre de el triple de nuestra población, sin embargo, también veríamos gente sana y bien alimentada, y gente enferma con las costillas al aire, gente respirando aire puro y gente asfixiándose en nubes de smog, chimeneas humeantes, explosiones, atentados, gente matando, gente escondiéndose.
Más o menos esto, y seguramente muchas otras cosas más que estoy pasando por alto, es lo que se vería desde afuera. Pero indudablemente parecería ser que el ser humano no está a la altura de poder resolver esta situación…. o tal vez sí…Pero, ¿Dónde estaría el negocio entonces?
No espero que en algún tiempo venga Súperman a salvarnos, ¡No soy tan infantil, cheee! Pero no sería mala idea que alguna vez, “Mi marciano favorito” decidiera darse una vuelta por estos pagos. Jeje!!